Maragall se hace fuerte frente a Montilla de cara a las elecciones autonómicas
El referéndum de ayer estu-vo contaminado por el posible adelanto electoral en Cataluña. Los resultados no determinan si el próximo candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat volverá a ser Pasqual Maragall o si tomará el relevo el secretario general del partido y ministro de Industria, José Montilla, pero algo dejan intuir. Pese a la baja participación, los votos a favor del sí suponen un espaldarazo para el ex alcalde de Barcelona, por lo que será difícil ejecutar un cambio que muchos socialistas consideran obligado. El caso de ERC es diferente. Los independentistas no han aireado sus interioridades como el PSC, pero el bajo porcentaje de votos negativos -algunos dirigentes esperaban, en una previsión que se ha de-mostrado optimista, superar la barrera del 30%- puede alterar sus equilibrios. Hay que tener en cuenta que el presidente de la formación, Josep Lluís Carod-Rovira, nunca quiso rechazar el Estatuto y que fue el secretario general, Joan Puigcercós (quien controla a las bases), el que de-fendió el voto nulo primero, y el no después. Artur Mas -que contra todo pronóstico es el líder político más beneficiado por un proce-so de reforma vivido desde la oposición- no ocultó durante la campaña que ya tiene la mente puesta en los comicios. El triunfo del sí lo beneficia, al revés que a Josep Piqué, quien, a pesar de no jugarse el lideraz-go, ve lastradas sus posibilida-des tras la feroz apuesta del Partido Popular nacional contra el Estatut, recogida de firmas incluida. Consenso Maragall reconoció tanto a ERC como al Partido Popular su legítima oposición al texto e hizo una llamada para que ahora se «integren» en el consenso y olviden los episodios pasados de crispación política que, dijo, «no deben producirse más»; algo que parece difícil con unas elecciones a la vuelta de la esquina. «Cataluña -dijo- va a iniciar una nueva etapa de autogobierno que será larga y positiva, se siente más cómoda y comprometida con la España plural que avanza». Ese fue su mensaje al resto del Estado. Para el consumo interno, ofreció otro de contenido similar: «En Cataluña se ha acabado el victimismo; ahora dependemos de nosotros, nos esperan todas las oportunidades como país»