Diario de León
Los pasajeron tardaron hasta cuatro horas en facturar

Los pasajeron tardaron hasta cuatro horas en facturar

Publicado por
Pablo Carballo - barcelona
León

Creado:

Actualizado:

«Lo de Iberia es demasiado. Encima de ser los más caros, son los que peor servicio te dan». El diagnóstico de Ángel, un joven padre que ayer paseaba nervioso por el aeropuerto de El Prat, resultaba demoledor. Pero él tenía motivos poderosos para la indignación. Había llegado al aeropuerto de Barcelona el domingo, 48 horas después del inicio del caos, pero los efectos resultaban más duraderos de lo que se podría suponer. Ángel se iba con su familia a Málaga. Había elegido, por más que ahora le pesara, volar con Iberia. La cola del mostrador de facturación era interminable. Pasaron cuatro largas horas hasta que llegó su turno. Y entonces le dijeron que no podría volar a Málaga porque había overbooking en su vuelo. La espera no había servido de nada: a la desastrosa situación del aeropuerto se sumó que Iberia había vendido más asientos de los disponibles. Tampoco tenían plazas en ningún otro avión a Málaga. «Llevamos todo el día en el aeropuerto, con la niña sin comer, y no tenemos nada¿», se lamentaba a la espera de noticias sobre su indemniza-ción y su hotel. Ángel era uno de los cientos de pasajeros que todavía ayer padecían las consecuencias de la paralización del aeropuerto provocada por los trabajadores de handling de Iberia. Muchos viajeros perdieron ayer sus vuelos debido al tiempo de espera ante los mostradores de facturación. Otros sufrieron largos retrasos o cancelaciones. La terminal B del aeropuerto barcelonés mostraba ayer los rastros del caótico viernes. Era como un campo de batalla después de la lucha. Las instalaciones estaban sucias y, en la zona correspondiente a facturación e información de Iberia, permanecían colapsadas. Los mostradores también ofrecían una estampa extraña: los pocos empleados de Iberia que facturaban maletas lo hacían escoltados por agentes de la policía, atentos a posibles situaciones de tensión. Sobre una pared, un cartelón pintado a mano relataba la historia de un vuelo que debía haber salido el viernes por la noche y cuyos 330 pasajeros no habían sido recolocados. Mientras, las pantallas de información de vuelos resumían la jornada dominical de modo desolador: hacia las seis de la tarde, los paneles daban cuenta de medio centenar de vuelos que no habían sido operados a su hora (sin contar los cancelados) y de esperas interminables: una hora para La Coruña, cinco para Vigo, diez horas para Mallorca¿ Entre indignación y obligada paciencia se evaporaba el fin de semana, pero todavía no una operación salida que para muchos será inolvidable.

tracking