ERC aumenta su cuota de poder en el tripartito de la Generalitat con cinco carteras
Montilla hace vicepresidente único a Carod-Rovira en el nuevo gobierno
Joan Saura será consejero de Interior, con lo que se premia a la única formación que creció en votos

El futuro presidente, José Montilla, ha repartido el poder de acuerdo con el peso de cada formación
José Montilla hará a Josep Lluís Carod-Rovira, presidente de ERC, vicepresidente único del nuevo Gobierno de la Generalitat y consejero de Presidencia. Los republicanos aumentarán su poder en el gabinete, con cinco carteras. Los socialistas dirigirán siete e ICV, dos. Joan Saura será el consejero de Interior, un cargo con el que el futuro president premia al dirigente de la única formación del tripartito que creció en votos y escaños. El acuerdo de los tres partidos, que ahora se llamará Entesa Nacional pel Progrés (Acuerdo Nacional para el Progreso), ha repartido el poder de acuerdo con el peso de cada formación, aunque ERC tendrá una cuota de poder más importante que en la anterior legislatura. Montilla impuso su criterio de no rescatar la figura del conseller en cap (primer ministro), pero aceptó colocar a Carod-Rovira como vicepresidente único y responsable de Presidencia, una responsabilidad que le convertirá de hecho en el «número dos» del Ejecutivo. Su nombramiento se hará por decreto porque el cargo de vicepresidente no está previsto en el nuevo Estatuto ni en las leyes de la administración autonómica. Los independentistas dirigirán, además, otros cuatro departamentos: Gobernación, Comercio y Turismo, Cultura y Bienestar y Familia, y dirigirán también la Corporación Catalana de Radio y Televisión. Fuentes cercanas a los negociadores indicaron que el secretario general de ERC y hombre fuerte del aparato del partido, Joan Puigcercós, podría asumir la consejería de Gobernación reforzada con nuevas competencias. Y Ernest Benach repetirá como presidente del Parlamento. El PSC cede Montilla reducirá a 14 las carteras del Gobierno, y reorganizará y cambiará el nombre de algunas consejerías. El PSC se harán cargo de siete departamentos, los de Economía, Política Territorial y Obras Públicas, Justicia, Salud, Educación, Trabajo e Industria y Agricultura. Los socialistas tendrán que ceder competencias a sus socios republicanos, ya que éstos aspiran a tener una presencia en organismos de la Generalitat como GISA, la empresa responsable de la adjudicación de la obra pública, el Instituto Catalán de Crédito Agrario (ICCA) y el Instituto Catalán de Finanzas (ICF). ICV-EuiA, el tercer socio, mantendrá dos consejerías en el nuevo ejecutivo pero adquirirá mayor peso político, ya que Joan Saura dirigirá el departamento de Interior, que integrará al área de Relaciones Institucionales y Participación -bajo su control en la anterior legislatura- y el ecosocialista Francesc Baltasar, en principio, se mantendrá al frente de Medio Ambiente y Vivienda. Montilla, Carod-Rovira y Saura negociaron también la creación de un «órgano colegiado de coordinación política» que se reunirá una vez por semana y tendrá como función dirimir las posibles discrepancias entre los líderes del tripartito. El dirigente socialista está empeñado en que el tripartito funcione de hecho como un gobierno monocolor y las diferencias sobre la gestión o la estrategia política se debata a puerta cerrada. Los líderes de los tres partidos sometieron a las ejecutivas de sus respectivas formaciones el acuerdo alcanzado. PSC e ICV-EUiA lo ratificaron por unanimidad y en ERC hubo un voto en contra de los 37 que componen la dirección. El respaldo de las direcciones no refleja, sin embargo, el sentir de las bases, salvo en el caso de ICV, donde reinaba la euforia. Los socialistas, sin embargo, han acogido el pacto con moderada satisfacción, quizá porque tanto los dirigentes como los militantes del PSC saben que su partido, además de haber sufrido un importante retroceso electoral, perderá influencia en el futuro gobierno y tendrá que hacer frente a los sectores del PSOE que optaban por la «sociovergencia» y no querían ver a Carod-Rovira en un cargo tan relevante. Algo parecido ocurría en la filas de ERC, donde una parte importante de la militancia ve con recelo la reedición del tripartito y en algunas comarcas de la Cataluña interior han presionado para que el partido pasara a la oposición.