| Reportaje | Carrera de obstáculos |
«Es muy difícil empezar a trabajar sin experiencia»
Laura García asegura que ser mujer en un mundo de hombres, la veterinaria de granja, es su barrera laboral; María Fernández, joven y experiencia, dice que a ella, además, le falla «el apellido»

María Fernández confía en aprobar una oposición para trabajar
Laura García, 32 años, cansada de buscar trabajo para subsistir sin la ayuda familiar intenta terminar la carrera de veterinaria para aumentar sus oportunidades laborales. María Fernández, de 25, busca su primer empleo como administrativa con un título de formación profesional de primer grado, mientras prepara oposiciones. Laura ha buscado trabajo sin descanso en el sector veterinario. Le gustan los animales grandes, pero muchas veces siente que ha encaminado mal su vida porque ve que ser mujer supone un obstáculo para entrar en este sector: «Te ven mujer y piensan que no tienes fuerza, sobre todo si no vas masculinizada». Le han molestado especialmente las bromas de aquellos que pretenden probar su capacidad con simplezas/ofensas del tipo «¿cuántos dientes tiene una vaca en la parte de arriba?» porque considera que tiene una experiencia más que ha acreditada, entre otras cosas porque lo ha vivido en casa. Siempre ha compaginado estudios y trabajo y sólo ha accedido a puestos «mediocres, sin seguro y por horas; corriendo para no llegar a fin de mes». Ha cuidado personas mayores y tuvo una fugaz experiencia en telemarketing, un empleo que prefiere no verse obligada a aceptar; pero, hoy por hoy, «es lo único que hay». Tienen su curriculum en el Ildefe, la Fundación Universidad Empresa, UGT y también está en las listas del Ecyl, de donde la han llamado en alguna ocasión y reconoce que «han sido muy útiles los cursos de técnicas de búsqueda de empleo». María terminó a los 18 años su formación profesional como administrativa, pero aún no ha encontrado su primer empleo. Dedica muchas mañanas a dejar su curriculum en empresas o centros de intermediación laboral, pero sólo recuerda una entrevista que mereciera la pena, hace unos meses, para cubrir un puesto en Tráfico. Está inscrita en la bolsa de empleo de UGT y periódicamente acude a consultar el correoe electrónico y enviar algún curriculum por Internet; va a la academia y visita la Subdelegación para estar al día de las convocatorias de oposición porque su apuesta es aprobar una y «tener un empleo seguro». Busca un trabajo para permitirse cierta autonomía, pero no tiene intención de independizarse. Tiene claras sus barreras: Ser joven sin experiencia y no tener un apellido de peso en una ciudad en la que, cree, se mueve casi todo por influencias. «El apellido Fernández no ayuda mucho», ironiza. Para María es importante que las personas que empiezan puedan tener una oportunidad porque «es muy difícil empezar a trabajar sin experiencia». MÁS BARRERAS En la oficina juvenil de UGT se atendió a 516 personas menores de 30 años; 63% mujeres y 37% hombres. Más del 50% tienen estudios superiores y es difícil encajar sus aspiraciones en el mercado laboral leonés.