Diario de León

Se acabó Los artificieros creen que las bombas son las mismas que las desactivadas en Vallecas

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Alfonso Torices - madrid
León

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Como si un guionista cinematográfico moviese los hilos entre bambalinas, el juicio del 11-M vivió ayer un flash-back y dos videos llevaron a la sala el fragor de los atentados de aquel jueves negro. Así empezó todo el pasado 15 de febrero, cuando el secretario del tribunal dio solemne lectura a los escritos que ponían sobre el estrado los hechos sometidos a juicio. Cuarenta y cuatro jornadas después, la mayoría en sesiones de mañana y tarde ocupadas en interrogar a 29 procesados, a más de 500 testigos, a casi 200 peritos que han defendido 90 pruebas periciales de todo tipo, el juicio de los atentados del 11-M se acabó. Queda un trámite, en el que fiscales, abogados del Estado, acusadores y defensores harán valer sus tesis ante el tribunal. Pero los tres magistrados llamados a escribir la «verdad forense» sobre el mayor atentado terrorista de la historia de Europa tienen ya todos los elementos de juicio a su disposición. La cercanía del final del juicio se deja sentir en forma de tensión acumulada en la sala. Artificieros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, en un informe conjunto, señalaron ayer en la sala de vistas que su investigación concluye que las diez bombas que estallaron el 11-M en cuatro trenes de cercanías de Madrid eran iguales que el artefacto recuperado en la estación de El Pozo del Tío Raimundo y que pudo ser desactivado al día siguiente por sus compañeros en las proximidades de la Comisaría de Vallecas (Madrid). Estos expertos en desactivación de explosivos ('tedax') creen que quienes resulten autores materiales de los atentados introdujeron el 11 de marzo del 2004 en los cuatro trenes un total de trece bolsas o mochilas con artefactos explosivos -tres no estallaron- con unos 10 kilos de dinamita en cada una, algo más de medio kilo de clavos y tornillos como metralla y un teléfono móvil con la alarma programada a las 7.40 horas, que, conectado al detonador, sirvió de temporizador para activar los artefactos a la hora fijada. La dinamita, si se atiende a la marca comercial de la recuperada de la mochila de Vallecas, en la furgoneta con la que el comando se desplazó a las estaciones, en la bomba fallida preparada contra el AVE y a la utilizada para su inmolación por el núcleo terrorista en Leganés sería Goma 2 ECO, la que el grupo de Emilio Suárez Trashorras ayudó a robar, entre diciembre y febrero de 2004, en Mina Conchita (Asturias). Los artificieros explicaron que utilizaron como punto de partida de la investigación la mochila bomba que no explotó en el primer vagón del tren atacado ya en el interior de la estación de Atocha. Según los tedax que la detonaron -no pudieron desactivarla-, pesaba unos 10 kilos y tenía un móvil conectado al detonador.

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