El efecto mágico del cemento
La Unidad de Raquis de León realiza las primeras cifoplastias, una técnica puntera para el tratamiento de fracturas vertebrales por osteoporosis o traumatismos, que consigue eliminar el dolor

Antonio López-Sastre es médico adjunto de traumatología
La Unidad de Raquis del Hospital de León ha iniciado este año una nueva intervención quirúrgica contra el dolor que sufren las personas afectadas por fracturas en las vértebras, debidas a la osteoporosis en la mayor parte de los casos, y a traumatismos por accidentes, de tráfico o laborales de manera excepcional. Una docena de personas se han beneficiado ya de las ventajas de la cifoplastia, la novedosa técnica ideada en Estados Unidos que puede recuperar las cifosis (el aplastamiento de las vértebras que hace curvar la espalda y causa gran dolor) en una operación de apenas una hora de duración. «Se trata de una técnica mínimamente invasiva, aunque requiere el uso de anestesia general o anestesia local con sedación debido a la importancia de que los pacientes permanezcan totalmente inmóviles para realizar con éxito la intervención», explica el traumatólogo Antonio López-Sastre, médico adjunto de la unidad. Mediante una incisión de un centímetro, se introduce en los pacientes una cánula a través del pedículo de la vértebra para acceder a la parte del cuerpo que está aplastada. Esta operación se repite en cada uno de los lados de la vértebra, por el interior del hueso, y se realiza con el apoyo visual de rayos X, que permite a los cirujanos asegurarse de la localización exacta. Una vez situados en el lugar afectado, proceden a hinchar un balón de plástico (transportado por la cánula) de unos 15 milímetros de longitud. Con la presión totalmente controlada, se rellena de cemento acrílico en una cantidad proporcional al volumen del balón, hasta un máximo de seis mililitros. Las cápsulas de cemento hacen expandirse las vértebras, que recuperan su posición y con ello eliminan el dolor, que es el objetivo principal de la intervención. López-Sastre, que aprendió la técnica en Estados Unidos y la perfeccionó en España, reconoce que el cemento «produce una especie de efecto mágico, pues en tan sólo cinco minutos queda duro como una piedra y los pacientes operados por la mañana son capaces de estar de pie por la tarde». Lo que ocurre -agrega- es que detrás de la «magia» hay «muchos años de investigación» y de pericia profesional para evitar los riesgos -las fugas, que se dan en el 2-4% de los casos- de la intervención. El método sustituye a operaciones «a cielo abierto» a base de tornillos, que mantenían postrados a los pacientes durante ocho o diez días y también a largos períodos de inmovilización en la cama con un corsé. La cifoplastia es un avance, también, sobre la vertebroplastia, que se realiza en León desde hace tres años, y cuyo elemento esencial también es el cemento (sin el balón). Pero mientras la primera está indicada para pacientes con una fractura cuya antigüedad no supera los tres meses o cuando se constata el riesgo de fuga, la vertebroplastia se indica a pacientes con fracturas de más de 3 meses.