Y en billetes pequeños
La banda incluye un resumen en español para evitar traductores indiscretos
Imagen de una de las cartas de la banda terrorista
La organización terrorista inicia la carta enviada a los empresarios en euskera y comunica al destinatario que se pone en contacto con él «teniendo en cuenta su capacidad económica». A continuación, la carta expone en su texto que «Euskal Herria está bajo el dominio» de los Estados español y francés a quienes debe pagar impuestos «obligados» y valora que haya «ciudadanos vascos» que colaboren «desde sus bolsillos» y «voluntariamente», con iniciativas culturales y a favor del euskera, «imprescindibles para la construcción y el desarrollo» del pueblo vasco. El texto añade que «ETA siempre ha tenido que hacer frente a multitud de necesidades económicas en la lucha a favor de los derechos democráticos de Euskal Herria» y aclara que las iniciativas que desarrolla para obtener financiación no contribuyen al enriquecimiento personal de los miembros de la organización, «tal y como hemos demostrado los gudaris de ETA» durante décadas de actuación. Por ello, dice la carta, «mientras dure el conflicto, mientras se nieguen sus derechos a Euskal Herria y mientras se obligue a los ciudadanos vascos a dar dinero para pagar infraestructuras políticas y militares extranjeras, habrá que hacer un gran esfuerzo económico». Así, ETA se dirige directamente y por su nombre al empresario para pedirle hasta 400.000 euros «a modo de ayuda económica a favor de Euskal Herria», que deberá entregar «de forma discreta» en «los círculos habituales de la izquierda abertzale», en billetes de 20, 50 y 100 euros. La carta concluye advirtiendo al empresario de que, «si no contesta a nuestra petición, daría vía libre a Euskadi Ta Askatasuna para decidir acciones en contra de sus bienes y/o de su persona» y le exige que no se ponga «en conocimiento de ningún Cuerpo policial», «si no quiere causar daño a nadie». Al finalizar el texto en euskera, ETA realiza un resumen del contenido de la carta en castellano por si el empresario no hablara dicho idioma y en previsión de que al solicitar una traducción pudiera poner en peligro la discreción en su comunicación.