Los riesgos de escisión en CiU son crecientes y Esquerra está dividida
Los partidos catalanes celebran la Diada sumidos en crisis internas
La Diada del 11 de septiembre, fiesta de Cataluña, se celebra este martes marcada la crisis que atraviesan todos los partidos y en medio de una creciente apatía social por los actos políticos. Si bien casi todas las formaciones acudirán a las distintas ceremonias institucionales sin aparcar las divergencias internas, CiU llega en uno de sus peores momentos de los últimos años y con la amenazante sombra de la escisión. Cuatro años en la oposición le han sentado mal a la federación nacionalista, y mientras su líder y presidente de Convergencia, Artur Mas, radicaliza el discurso catalanista para pescar en las revueltas aguas de Esquerra Republicana y para aplacar los ánimos del sector más soberanista de su partido, el 'número dos' y máximo dirigente de Unió Democrática, Josep Antoni Duran i Lleida, aboga por la moderación y el pacto con el ganador de las próximas elecciones generales. En Convergencia hay incluso una corriente impulsada por las juventudes del partido que defiende la disolución de Unió y la integración en su formación, y no ve con buenos ojos que Duran i Lleida encabece la lista nacionalista para el Congreso. En Unió, a su vez, el colectivo Matí, formado por cargos del partido democristiano, cuestiona a la actual dirección y pide que a cambio de entrar en el Gobierno central, CiU pueda presidir la Generalitat. Mas y Duran tienen la vista puesta en las legislativas de marzo de 2008, pero mientras el convergente propugna una refundación del catalanismo que abarque a CiU, ERC y sectores nacionalistas del PSC, el democristiano prefiere olvidarse de aventuras y se decanta por tener ministros en Madrid y ser clave en la futura gobernación de España, como en la época de Pujol. Esquerra Republicana tampoco vive su mejor momento, ya que ha perdido votos e influencia, y un sector significativo de las bases, la organización juvenil y algunos dirigentes como el ex consejero de Gobernación de la Generalitat, Joan Carretero, cuestionan el liderazgo y la estrategia de Carod-Rovira.