| Reportaje | El retorno a las aulas |

Mañana es día de escuela

Las aulas han vuelto a llenarse de ilusión, compañerismo y recuerdos compartidos

Publicado por
J . Álvarez - león
León

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Desde ayer, sobre las nueve de la mañana, hay un ruido típico por las calles de los pueblos y ciudades que acompañará el despertar de estos lugares hasta finales del próximo mes de junio. Es una mezcla entre la algarabía de los colegiales y el rugir de los últimos modelos de mochilas que se desplazan vertiginosamente sobre las aceras. Desde ayer, los uniformes, los bocadillos, los timbres despertadores de patios cada vez menos atestados y los desayunos apresurados formarán parte del ritual matutino de los más de 33.000 escolares que forman parte de las expectativas de desarrollo y futuro de la provincia leonesa. Con la vuelta al cole se inicia un viaje a la memoria para algunos, se recapitula la vivencia pasada de casi todos y los alumnos dan un paso más en materia de plenitud y uno menos en inocencia. Para ello, los sistemas educativos de los últimos treinta años, saturados de enmiendas y modificaciones, disponen cada año un nuevo estudio de horarios, materias, procedimientos, fórmulas, calificaciones, actividades extraescolares o recuperaciones que solapan el interés del alumno con la excitación continua de la carrera formativa y sin dejar espacio para la ingenuidad. A esta carrera se unen las editoriales, que ávidas por compartir pupitre con los colegiales, sueñan cómo poder encontrar el formato que más convenza a profesores y maestros; padres y niños, y en este caso el saber si ocupa lugar, el de las abarrotadas mochilas . Así, si bien cada año el cabás se nutre de nuevos tomos o adopta mejores sistemas de tracción, la alegría del chaval por el cole sólo dependerá de aquella tarde en la que se encontró con su amigo en el recreo, el susto que pasó una mañana cuando no sabía la lección o de la orgullosa mirada de la «señorita» a finales de junio. Clara vuelve al colegio Clara aún no se explica por que este año solo comparte aula con seis de los compis del año pasado, y no comprende su reparto por las diferentes clases, «aunque nos vemos en el patio», asegura algo afligida. Las nuevas medidas pretenden proteger el desarrollo y las habilidades sociales de los alumnos. La mañana de esta niña de primero de primaria transcurre entre los nervios del primer día, la alegría de presentar los nuevos materiales a la profe, el momento de enfrentarse al nuevo compañero de escritorio y la emoción de saltar al patio para recuperar los juegos y correrías. Un primer día que se ofrece como los escasos 200 que tiene por delante este curso escolar 2007-2008. Así, Clara desde ayer ya viajó al comedor donde el menú también fue de normalidad: macarrones, albóndigas, lechuga y una naranja, nada de menú de bienvenida. Por la tarde, Clara «ayudaba» a su madre a forrar lo libros con impaciencia por ver los nuevos «dibus», hoy no toca tele, demasiada emoción. Durante los próximos días a los sueños de muchos escolares, desasosegados por la tensión acumulada, comparecerán enormes lapiceros de regaliz, gigantescos castillos de plastilina y colosales estuches de colores con los que podrán pintar el mundo del color que más le guste, sueños que traerán cada noche la emoción suficiente para resistir una dura jornada, sueños que presentarán a cada uno de los alumnos leoneses ánimo para curar la humanidad, para juzgar los abusos, para alegrar las penas y para donar confianza. Hasta mañana que es día de escuela. «El leonés no se impartirá en este curso ya que ha sido muy precipitado y ahora los que han hecho la propuesta deben solventar todas las dudas» EDUARDO FERNÁNDEZ, delegado de la Junta en León

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