PEDRO VELILLA | VIUDO DE UNA DONANTE FLORENTINA MONTOYA | USUARIA DEL ALOJAMIENTO TEMPORAL
«Cuando Dori falleció, no dudamos en donarlo todo» La donación de órganos se mantiene en el Hospital
El 26 de mayo de este año, Isidora Fernández García fue atropellada por un coche en la avenida del Doctor Fléming. No falleció en el acto, pero resultó herida de gravedad. Poco después perecía en el Hospital de León como consecuencia de las lesiones cerebrales provocadas por el desafortunado siniestro. Dejó un marido y una hija de 28 años. «Salí de la UCI a las nueve y media de la mañana y a las diez ya me llamaron los médicos para decirme que no respondía y que su muerte era inevitable. Me preguntaron si había pensado alguna vez en donar los órganos», relata su esposo, Pedro Velilla Fernández. «La verdad -agrega- es que lo habíamos hablado más de una vez, pero no estaba decidido, así que lo comenté con sus hermanos y me dijeron que hiciera lo que mejor me pareciera, así que cuando supe que fallecía, mi hija y yo no dudamos en donarlo todo». Hoy sabe que el corazón de Dori, como se la conocía, fue trasplantado con éxito en Barcelona; los riñones, en Salamanca; el hígado, en La Coruña, y los cartílagos, en Valladolid. «Hemos hecho un bien, pero no he pensado más en ello. De la otra manera no hubiera sido posible salvar vidas. Es que ni nos lo pensamos», confiesa Pedro. Pasados unos días, los responsables de la Coordinación de Trasplantes de Castilla y León les telefonearon para comunicarles el destino que habían tenido los órganos donados. Tiempo más tarde, hubo una segunda llamada que les informó de que todos los receptores se encontraban en perfecto estado de salud tras las intervenciones. No había mejor recompensa. El hospital se encargó de todo lo demás. Las cenizas de la donante fueron entregadas a la familia, que decidió llevarlas al panteón familiar, en el cementerio de León. No por anónima, una donación deja de ser importante. De hecho, el gesto de Pedro y Mónica les ha hecho reflexionar sobre el tema y han decidido que, cuando llegue el momento, harán lo mismo con sus propios órganos. El Hospital de León no está teniendo un buen año con las donaciones de órganos, puesto que a finales de agosto el número de donantes era de 10, sólo tres menos que en todo el año pasado, cuando las donaciones ya habían caído alrededor de un 30% como consecuencia de las negativas familiares y de la reducción de pacientes con daño neurológico. Cuatro de las diez donaciones realizadas en la provincia leonesa -en Castilla y León se registraron 57 donantes hasta el 31 de agosto- tuvieron como causa un accidente de tráfico y las otras seis fueron llevadas a cabo como consencuencia de fallecimientos por accidente cerebrovascular. La Coordinadora Regional de Trasplantes iniciará una campaña durante el segundo trimestre escolar en todos los colegios donde sea posible, para incentivar las donaciones. Responsables de este servicio se trasladarán a los centros educativos para exponer el proceso de una donación y la consecuencia última, que es ese trasplante que salva una o más vidas. Carlos Fernández Renedo, coordinador del servicio, admitió que «lo más complejo» de todo el proceso es el momento en el que los médicos se tienen que reunir con los familiares de un paciente con para pedir los órganos. A través de esta campaña de concienciación pretenden facilitar este paso.