| Análisis | Consecuencias políticas |
La conspiración que nunca fue
El fallo es un varapalo a la teoría de la conspiración, pero deja abierto un resquicio al no identificar a los autores intelectuales
1 Funcionamiento del Estado de derecho. Lo primero que hay que resaltar es la rapidez con que se ha celebrado un juicio muy complicado, al que se han puesto muchas trabas, y se ha dictado sentencia. Sólo han transcurrido tres años y algo más de siete meses desde la matanza. La gran mayoría de los responsables que siguen vivos han sido juzgados y condenados. Algo que no tiene precedentes. 2 Los islamistas, autores de la matanza. La sentencia establece que los autores materiales fueron los integrantes de una célula terrorista yihadista compuesta por los siete suicidas de Leganés, una octava persona sin identificar y dos de los condenados. 3 Descartada la participación de ETA. No existe ninguna prueba que avale la participación de la banda terrorista vasca en los atentados, que fue durante meses la piedra angular de la denominada teoría de la conspiración. 4 La Kangoo y la mochila de Vallecas son pruebas válidas. El tribunal ha avalado las pruebas que los teóricos de la conspiración trataron de desacreditar de todas las formas posibles. No tiene ninguna duda de que la furgoneta Renault Kangoo, donde aparecieron detonadores, dinamita, una cinta con cantos coránicos y la célebre casete de la Orquesta Mondragón; y la mochila de Vallecas, que permitió dar con los autores, son pruebas válidas y que no fueron manipulados o colocadas ex profeso con fines espurios. 5 El explosivo salió de Mina Conchita. El fallo establece que «toda o gran parte de la dinamita de los artefactos que explosionaron en los trenes» procedía de Mina Conchita, en Asturias. Los conspirativos han repetido hasta la saciedad que no se sabía el explosivo que explotó en los trenes, lo que consideraban suficiente para anular el sumario. 6 Autores intelectuales desconocidos. La Audiencia estima, en aplicación de la máxima in dubio pro reo, que no hay pruebas para considerar al Egipcio, Belhadj y El Haski como inductores, aunque los considera integrantes de banda armada. 7 El suicidio colectivo de Leganés no fue un montaje. Algunos destacados representantes de la teoría conspirativa llegaron a mantener la delirante tesis de que el suicidio de los siete terroristas en Leganés fue en realidad un montaje de la policía, que colocó en el piso los cadáveres previamente congelados, con el objetivo de echar la culpa a los islamistas. 8 Varapalo a la teoría de la conspiración. Todos los argumentos defendidos por la teoría conspirativa han sido refutados. El único resquicio que queda a sus defensores es la ausencia de autores intelectuales conocidos.