El nuevo presidente del PNV tiende la mano a la izquierda abertzale si se desmarca de ETA
Urkullu defiende que el «derecho a decidir» cabe en la Constitución
El sucesor de Josu Jon Imaz recibe el apoyo unánime de la asamblea nacionalista Perfi
El nuevo presidente del PNV, Íñigo Urkullu, defendió ayer el derecho de los vascos a decidir su futuro y mantuvo que esta demanda tiene cabida en la Constitución y no pretende dividir sino sumar a través de un nuevo marco estable de relación con España. En su primer discurso como líder nacionalista, Urkullu mostró su desprecio a ETA, invitó al diálogo a la izquierda abertzale si es capaz de romper con la violencia y rechazó emprender un nuevo proceso de paz si no cuenta con el respaldo y control de los Parlamentos vasco y español. La Asamblea General del PNV reunida en el Palacio Euskalduna de Bilbao eligió hoy por unanimidad a Íñigo Urkullu como nuevo presidente del partido en sustitución de Josu Jon Imaz. En un acto emotivo, flanqueado por Imaz y por el lehendakari Ibarretxe, y ante más de 2.000 personas que abarrotaron el recinto, Íñigo Urkullu desgranó la hoja de ruta que regirá su mandato de cuatro años. Tras agradecer la generosidad de su antecesor que, dijo, renunció a la reelección para contribuir a la unidad del partido, Urkullu mostró su total apoyo a la propuesta de acuerdo con el Estado y consulta a la sociedad formulada por Ibarretxe y que, anunció, el PNV defenderá «sin fisuras». En un mensaje al «presidente Zapatero», sostuvo que el «derecho a decidir desde un sujeto político vasco reconocido» tiene «cabida e interpretación legal» en la disposición adicional primera de la Constitución. Y añadió, en tono tranquilizador, que «no queremos decidir para dividir, sino para sumar, para intentar traer ilusión a la sociedad» a través de un nuevo marco de relación con España. Eso sí, avisó que si esta nueva oferta recibe «un nuevo portazo» por parte del Gobierno central, su grupo analizará si su «estrategia de concordia tiene recorrido o no». El nuevo líder nacionalista no ocultó su decepción por el fracaso del proceso de paz y avanzó que ante un hipotético nuevo intento de negociación, el PNV no acudirá «a ningún diálogo resolutivo que en el futuro ETA y cualquier gobierno de España puedan entablar que no tenga una habilitación parlamentaria, un control parlamentario y una sanción parlamentaria vasca y española». Íñigo Urkullu mostró su «desprecio» a ETA, contra quien demandó «más democracia», pero tendió la mano a la izquierda abertzale con quien, dijo, «hay todo un mundo a construir conjuntamente» siempre y cuando dé el paso «y se separe del terror». La Asamblea General del PNV concluyó con Urkullu, Imaz e Ibarretxe fundidos en un abrazo ante los aplausos de la militancia nacionalista reunida en la asamblea general.