«Queríamos ganarnos la vida, no perderla»
Javier Cahiguango, el padre del pequeño fallecido, lamenta amargamente el suceso y agradece «toda la colaboración posible»
El padre del niño muestra el carné de identidad del pequeño, expedido en España
«El 20 de diciembre nos robaron la furgoneta. El día 29 apareció destrozada por completo y nos dijeron que lo mejor era llevarla al chatarrero, porque no quedaba nada útil. Ahora lo del niño. ¿Qué más nos va a pasar? Habíamos venido a Valencia a ganarnos la vida, no a perderla. Sabemos que a veces pasan estas cosas, pero ha sido terrible». Javier Cachiguango, el padre del niño fallecido, hace que su voz suene relativamente calmada dentro de la desgracia y al otro lado del teléfono, mientras realiza gestiones en una oficina bancaria de Valencia, tiene tiempo de lanzar un llamamiento: «Ahora mismo estamos pidiendo un crédito para poder enterrar a nuestro hijo. Nos cuesta 1.600 euros y no tenemos nada. Necesitamos ayuda para enterrar a nuestro pequeño». Desgarrador. Horas más tarde, se han resuelto los problemas que remedia el dinero; hay otros que no tienen solución. «Vamos a enterrar al niño aquí esta tarde, porque pagar el desplazamiento es carísimo y nos han concedido un crédito para poder hacer por lo menos esto. Nos quedaremos unos días por aquí y yo creo que el lunes regresaremos a León». Todavía fue peor «El día que nos pasó lo del a furgoneta, pensamos que ya no podía pasar nada peor, pero nunca hay que retarle al destino. Además hemos tenido que pasar por situaciones que no son nada agradables. Esperar en el hospital mientras el niño se debatía entre la vida y la muerte, fue durísimo. Ahora estamos aquí todo el día con asuntos del juzgado para arriba y para abajo, porque como la muerte no ha sido por causas naturales, el juez tiene que decidir qué es lo que ha pasado, y sabemos que las leyes son así, pero es muy duro todo», reconoce Javier, acompañado en todo momento por su esposa Elena. Otra vida viene en camino.