Cañizares afirma que el Gobierno «no callará» la palabra de Cristo

El arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, en una foto de archivo
El vicepresidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Toledo advirtió este domingo que el presidente del Gobierno con sus críticas a los obispos «no callará jamás» la voz de la Iglesia porque su palabra es «la de Cristo». El cardenal Antonio Cañizares lamentó que la respuesta del Ejecutivo y del PSOE al escrito de la Conferencia Episcopal con «orientaciones» de voto haya sido una sucesión de «insultos y descalificaciones». El número dos de los obispos insistió en su homilía dominical en la catedral de Toledo que la jerarquía eclesiástica no renunciará a orientar a los católicos por más que «se vea sometida a juicios falsos e injustos que descalifican, lo siento, por sí mismos a quienes los hacen». Manifestó que el comunicado del jueves no eran «imposiciones» a los católicos para las elecciones del 9 de marzo «sino exhortaciones en modo alguno partidistas». Cañizares indicó que no se trata de «un texto coyuntural» con la mirada puesta en los comicios ya que «tiene una razón de ser muy profunda y muy en sintonía con sus anteriores enseñanzas, esto es, con lo que es la verdad del Evangelio que nunca ha de callar por servicio a los hombres». El cardenal subrayó que la Iglesia «no silenciará jamás ni dejará morir nunca a la palabra de Cristo a pesar de los poderes de este mundo que quisieran silenciarla o verla reducida a los espacios sacrales». Momento en que se dirigió a los fieles asistentes a la misa para decirles que «algunos pretenden que os enfrentéis u os separéis de vuestros obispos a los que no hay día que no se les critique». Cañizares defendió la postura de la Iglesia frente al aborto y la eutanasia, y manifestó que la Iglesia «defenderá la vida humana en todas las fases de su existencia, desde su concepción hasta la muerte natural, y mostrará como camino y orientación para la sociedad cómo se viola esta suprema y fundamental exigencia del hombre con el aborto, la eutanasia, la manipulación de los embriones humanos y el terrorismo».