Diario de León

El consejero de Política Territorial evita tensar más la polémica, pero no renuncia al trasvase

La Generalitat hará «lo que sea» para garantizar que Barcelona tenga agua

Nadal asegura que el uso del agua del Segre sería la «ultimísima solución» al problema

Francesc Baltasar, con el presidente de la Diputación de Lérida

Francesc Baltasar, con el presidente de la Diputación de Lérida

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Natalia Araguás - barcelona
León

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El consejero de Política Territorial y Obras Públicas, Joaquim Nadal, evitó ayer mostrar una oposición frontal a la Moncloa sobre el posible trasvase del Segre a la cuenca del Llobregat. En la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del ejecutivo catalán, Nadal reiteró que se trata de la «ultimísima solución», la «más excepcional, la menos urgente y la que más claramente el govern no querría tener que implantar». No obstante, está dispuesto a llevarla a término si no queda más remedio, ya que es «objetivo y obligación de la Generalitat garantizar el agua para el consumo de todos los ciudadanos de su territorio». Incluso si supone tirar adelante con medidas que no «agraden» al propio ejecutivo catalán, como es el caso, añadió. La Generalitat «hará lo que sea» -dijo- para paliar la situación de sequía que aflige a Cataluña, con sus pantanos al 19'6% de su capacidad, la mitad que hace un año, pese a las últimas precipitaciones, según datos del Ministerio de Medio Ambiente. Se estudiarán todas aquellas medidas que «directa o indirectamente» puedan aportar soluciones «con el horizonte del mes de abril del año que viene», cuando entrará en funcionamiento la depuradora del Llobregat, que construye la Generalitat y que acumula meses de retraso. Nadal no ha desechado ni siquiera el trasvase del Ródano que CiU propone desde hace años. Aunque no es algo que el gobierno se plantee «ni ahora ni en un futuro inmediato», el consejero ha insistido en que «ninguna solución se descarta a medio y a largo plazo». Nadal evitó contestar a las preguntas sobre la oposición del gobierno español en funciones a recurrir al agua del Segre. Se ha limitado a señalar que José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla, presidentes español y autonómico, no han mantenido contacto alguno para abordar el tema. El Ejecutivo catalán «hará lo que sea para que no existan confrontaciones», se limitó ayer a apuntar Nadal, en un intento de rebajar la tensión de los últimos días. A diferencia de lo que es habitual, el consejero no quiso hacer declaraciones en castellano en la rueda de prensa sobre el asunto. Por su parte, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, mostró ayer su total acuerdo con el trasvase del Segre y reclamó «perspectiva de país» respecto al asunto, recordando que la capital catalana concentra dos tercios de la población total del territorio. En las antípodas de este planteamiento, la Diputación de Lleida, los alcaldes de capitales de comarca y los presidentes de los consejos comarcales hicieron pública la llamada Declaración del Segre. «Queremos el respeto que nos merecemos», reza el documento, que asegura que los firmantes se habían enterado de las intenciones de la Generalitat por la prensa.

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