La ministra Espinosa se reunirá «de inmediato» con la Generalitat para fijar los criterios
El Gobierno derogará el minitrasvase a Barcelona el próximo viernes
«Ha empezado a llover y la urgencia ha llegado a su fin», según Fernandez de la Vega

El pantano de Vilanova de Sau, en Barcelona, en marzo y ahora
El Gobierno ha decidido derogar con «carácter urgente» durante la reunión del Consejo de Ministros del próximo viernes el decreto ley que ha permitido iniciar las obras del minitrasvase del Ebro a Barcelona. Así lo confirmó la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Gabinete, tras resaltar que la conducción de agua desde Tarragona a Barcelona ha perdido su sentido inicial. «La situación ha cambiado y ha comenzado a llover» en Cataluña, subrayó la también portavoz del Ejecutivo, por lo que «la urgencia ha llegado a su fin». La situación de excepcionalidad que motivó la aprobación del decreto ha concluido por lo que ahora resta que el Gobierno central se reúna con la Generalitat para fijar definitivamente los criterios que pongan fin al minitrasvase. De la Vega anunció que la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, se reunirá «de inmediato» con su homólogo del Ejecutivo catalán. Espinosa presentó ante el Consejo de Ministros un informe sobre la situación hidrológica de Cataluña, siguiendo el mandato contemplado en el decreto ley aprobado hace exactamente 43 días. «Afortunadamente, y de acuerdo con el informe, en poco más de mes y medio la situación ha cambiado, ha comenzado a llover -precisó De la Vega-. Viene lloviendo bastante estos 43 días». Subida de los embalses Aseveró que, en todo caso, el decreto recogía medidas «excepcionales y urgentes» para el suministro de agua, ya que «dado el grado de sequía y la escasez de lluvias que se estaba produciendo, si el Gobierno no se ponía en marcha entonces, los ciudadanos de Barcelona se podrían haber encontrado en el mes de octubre sin agua para beber». Fue el pasado 18 de abril cuando el Consejo de Ministros aprobó el decreto que daba luz verde a las obras para llevar una tubería que condujese agua del Ebro, a su paso por Tarragona, hacia el sistema Ter-Llobregat, que abastece a la ciudad condal, entonces sumida en un preocupante periodo de sequía.