Tras la expansión de los años 90, cuando el censo oscilaba entre 60 y 80 ejemplares, se ha pasado a una colonia de 30
La población de oso pardo se estanca en Picos y continúa al límite de la extinción
La población oriental de oso pardo cantábrico se ha estancado en los 30 ejemplares y continúa al límite de la extinción. Aunque se recupera, el progreso de la especie en esta zona que abarca la montaña de Riaño, Palencia y Cantabria es muy lento, mucho más de la expansión que está viviendo la población oriental (Alto Sil y Asturias), en donde se calcula un núcleo de cien ejemplares. «Esos 30 son muy pocos y están muy amenazados», advierte Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo. Amenazados por las reiteradas pérdidas de ejemplares como consecuencia de los envenenamientos -en ocasiones osos muy jóvenes- y amenazados también porque persiste la baja variabilidad genética de la especie en esta zona, caracterizada por graves problemas de consanguinidad derivados de una endogamia arrastrada en varias generaciones. Forenses de vida silvestre La tesis de los amenazantes episodios de envenenamientos también es apoyada por el Laboratorio Forense de Vida Silvestre, que en su informe Fauna silvestre en el entorno de Picos de Europa y en el Corredor Pirenaico-Cantábrico revela que esta especie en extinción tiene como principales amenazas «la caza furtiva y la presencia cada vez mayor de humanos en su hábitat». En los años 90, se calculaba que el censo de osos pardos cantábricos era de entre 60 y 80 ejemplares en la zona de Picos de Europa. «La recuperación en la parte occidental es más visible, pero la progresión en la vida de un oso pardo es paulatina y lenta», explica Palomero. Esta población de unos 30 osos -se ven como un dato esperanzador los avistamientos de hembras con oseznos- se extiende por unos 2.100 kilómetros cuadrados, desde Campoo de Suso (Cantabria) hasta el Puerto de Vegarada (Asturias), por el oeste. Se extiende por las comunidades de Castilla y León, Cantabria y Asturias. En torno al 88% de la superficie ocupada por estos ejemplares es de León y Palencia. En conjunto, las dos poblaciones de oso pardo cantábrico ocupan un área aproximada de 5.000 kilómetros cuadrados, pero nuevas localizaciones de ejemplares erráticos amplían esta superficie hasta cerca de los 7.000 kilómetros cuadrados, según los datos que maneja la Junta en el nuevo Plan de Recuperación del Oso Pardo. La población occidental se extiende por Asturias, Galicia y León, desde los Ancares de Lugo hasta el puerto de Pajares. Abarca unos 2.800 kilómetros cuadrados, de los que el 34% pertenecen a León. Se cree que en el área de Picos de Europa viven siete osas reproductoras, de las que dos tendrían oseznos. Como contrapunto, en la vertiente occidental de la cordillera hay ocho osas con oseznos. «Treinta son muy pocos y, además, están muy amenazados» GUILLERMO PALOMERO, presidente de FOP