Hoy son mil más, mañana mil menos
En menos de un mes, el padrón y el censo ofrecen datos contradictorios sobre la población en León. ¿Por qué?
«León gana más de mil habitantes en un año por la llegada de inmigrantes». «León pierde más de 2.000 habitantes en el último año». Son titulares que resumen, con un mes de diferencia, la evolución poblacional en la provincia leonesa, dependiendo de si la fuente es el padrón municipal o el censo electoral. Por lo tanto, la primera estadística estaría sobredimensionada y la segunda se quedaría corta a tenor de estos datos. Sin embargo, ninguna de las dos fuentes es errónea puesto que miden cosas distintas. El Instituto Nacional de Estadística (INE) dispone de ambas herramientas para tomar el pulso de los cambios demográficos que se registran en un territorio determinado. Pero cada una tiene su finalidad y un contenido diferente. El padrón es un registro administrativo cuya formación, mantenimiento y gestión corresponde a cada uno de los 211 municipios que existen en la provincia. Sus datos son una prueba de la residencia y del domicilio en el término municipal. La certificación del padrón tiene carácter de documento público a todos los efectos administrativos. Del secreto, a las voces Por otro lado está el censo de población, una estadística que depende directamente del INE. Los datos que están incluidos el censo están amparados por el secreto estadístico, al contrario que en el padrón, en el que identificar a las personas es imprescindible. El censo se realiza cada diez años -exactamente todos los años acabados en 1, desde 1981- y su único objetivo es proporcionar información sobre el número y la distribución de la población en función de determinados parámetros demográficos y sociales. Es como ofrecer un diagnóstico, una foto de la sociedad en el momento de su realización. Esta estadística se nutre del trabajo de miles de agentes, que son desplazados por todo el país recogiendo los datos, domicilio a domicilio. En el padrón, lo que recogen los ayuntamientos es el nombre, apellidos, DNI, domicilio, sexo, fecha, lugar de nacimiento y formación académica de los residentes en cada población. A diferencia del censo, el padrón se actualiza constantemente y está regulado por la Ley de Bases de Régimen Local y por la Ley de Protección de Datos Por el contrario, el censo, al tratarse meramente de una operación estadística, no tiene limitación en las variables que pueda recoger, lo que permite estudiar la actividad, ocupación, movilidad, etcétera, de los distintos colectivos sociales en diversos ámbitos de su vida, como la convivencia, el tipo de viviendas donde residen o los obstáculos que se encuentran entre su casa y lugar de trabajo, por poner un ejemplo. Una de las causas que favorecen el desfase entre una y otra estadística es la duplicidad de documentación que se permite entregar a los residentes extranjeros para inscribirse en el padrón. Pueden entregar la tarjeta de extranjero o el pasaporte. Ambos son documentos oficiales expedidos por autoridades extranjeras pero reconocidos por España. Como consencuencia de esta circunstancia, muchos extranjeros presentan dobles inscripciones. Ambos documentos tienen números distintos, por lo que es imposible controlar este desfase. A ello se suma que muchos extranjeros abandonan el territorio nacional, y al no dejar constancia de ello, permanecen empadronados. Precisamente una de las novedades que se introdujeron en la elaboración del Censo 2001 fue que los datos se trasfirieron de los datos del padrón. Todos los nombres y direcciones postales de todas las personas que figuraban ??en el padrón se preimpresionaron, por lo que los cuestionarios que llegaban a las viviendas estaban cumplimentados en parte. El padrón también tiene su importancia añadida porque con sus cifras se calcula la participación de las corporaciones locales en los tributos del Estado, la determinación del número de concejales de un ayuntamiento o la fijación de servicios que éstos deben ofrecer.