| Crónica | Derecho al sufragio |
El voto foráneo es difícil
Muchos de los países de origen de los inmigrantes que residen en España impiden el voto de los extranjeros, lo que hace poco viable el proceso para impulsar la reciprocidad que desea el Gobierno
Imagen de archivo de unos caboverdianos votando desde León para las elecciones de su país
Para que los extranjeros no comunitarios con residencia estable en España puedan votar en las elecciones municipales del 2011, el Gobierno tendrá que cerrar un centenar de acuerdos internacionales con los países de origen. La Constitución establece que para reconocer a inmigrantes el derecho de sufragio se debe atender a «criterios de reciprocidad», es decir, sólo podrán votar los ciudadanos de aquellos países que reconozcan el mismo derecho a los españoles. La iniciativa ya fue debatida y aprobada por el Congreso la pasada legislatura, gracias a una proposición no de ley de IU, pero el Ejecutivo no dio paso alguno para llevarla a la práctica. Ahora, el tema vuelve a ganar actualidad gracias al cónclave socialista, que respaldará la extensión a los inmigrantes del derecho al voto. Marruecos, origen del mayor colectivo de ciudadanos extranjeros con tarjeta de residencia en España, encabeza la lista de países con los que se deben suscribir convenios de reciprocidad. Sin embargo, el país africano no celebra elecciones municipales, lo que hace inviable el acuerdo. La República Popular de China, que cuenta con el octava grupo de población extranjera radicada en España, no reconoce el sufragio a los extranjeros. La situación en Ecuador no es más alentadora. El país sudamericano, tercero en importancia según número de ciudadanos radicados en España, prohíbe en su Constitución que los extranjeros ejerzan el derecho al voto. Ucrania tampoco lo reconoce. Colombia y Bolivia, en el cuarto y decimoquinto lugar en el ranking de extranjeros con tarjeta de residencia, ofrecen un panorama más alentador, porque ambos permiten a los españoles participar en sus elecciones municipales. Los ciudadanos de países miembros de la UE ya pueden votar en España si tienen aquí fijada su residencia. Los comunitarios son el 40% de los inmigrantes. Para el 60% restante, la única opción de participar es que se establezcan acuerdos de reciprocidad con los gobiernos de sus países de origen.