Zapatero propondrá reformas estructurales asumibles por la oposición para frenar los ataques
El PSOE buscará un acercamiento al PP durante el debate de la nación
El Gobierno recupera cierto optimismo porque el sondeo del CIS prueba que su electorado es fiel

Fernández de la Vega, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros
madrid
Mano tendida, actitud abierta, voluntad de diálogo. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, no ha podido repetirlo más. El Gobierno ha agachado la cabeza y acudirá al debate sobre el estado de la nación, el próixmo martes y el miércoles, con ánimo conciliador. Tras salir escaldado en su intento de sacar pecho con los resultados del plan anticrisis, José Luis Rodríguez Zapatero tratará de presentarse como hombre de Estado con una oferta de reformas estructurales a las que ni siquiera el PP pueda negarse so pena de caer en contradicción con su discurso. Nada garantiza que los socialistas no vuelvan a quedarse solos en el Congreso, pero esta vez intentarán que los ciudadanos perciban las eventuales críticas de la oposición como meramente tácticas.
«La soledad puede conducir a una paradoja: si nuestro electorado entiende que el Gobierno está siendo injustamente atacado es probable que reaccione y se sienta más motivado para ir a votar», dice uno de los estrategas del PSOE implicado en la contienda para las europeas. Al Gobierno le interesa dar la imagen de que no es él quien se ha atrincherado, pero sin pasarse. El principal eje de su campaña está en el abismo ideológico que lo separa del PP. Y por eso, De la Vega insistió tras el Consejo de Ministros en que su ánimo de pacto tiene «líneas rojas» delimitadas por «el interés general, la protección social de los trabajadores y los derechos de los ciudadanos». Zapatero dedicará una parte de su discurso a afianzar su perfil social y otra neutralizar la virulencia de los reproches populares. Es lo que intentó, con éxito, en la única entrevista que ha mantenido sobre la situación económica con Rajoy. El encuentro, celebrado en octubre, fue convocado por el presidente tras renunciar a un pacto de Estado sobre los presupuestos y de dejar claro que en ningún caso asumiría las recetas del PP frente a la crisis.
Ahora, y tras dos meses de angustiosas votaciones en el Congreso, la pérdida del gobierno gallego y la publicación de encuestas calamitosas, el CIS ha dado un balón de oxígeno al PSOE.