Diario de León

| Crónica | «Una juerga» |

De luto por la crisis

El Congreso se sumó ayer al canto fúnebre con una sesión luctuosa y bronca. Un debate de política general sin espacio para nada más que el paro, el déficit público, la crisis crediticia y el agujero de las

Vista general del Congreso de los Diputados durante la jornada de ayer

Vista general del Congreso de los Diputados durante la jornada de ayer

Publicado por
Arantza Prádanos
León

Creado:

Actualizado:

madrid

Hace dos años, cuando el último debate del estado de la nación, España era aún la Disneylandia del ladrillo, un cerdo volador de la eurozona -”descripción del Financial Times -”, el país donde cada ciudadano alojaba un potentado. Dos años es la eternidad en política. Hoy la burbuja inmobiliaria es un lastre, el cerdo se ha estrellado y habitamos en el planeta crisis. El Congreso se sumó ayer martes al canto fúnebre con una sesión luctuosa y bronca. Un debate de política general sin espacio para nada más que el paro, el déficit público, la crisis crediticia, el agujero de las arcas públicas... Una juerga.

La cara de penitente del ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, cada vez que alguien mentaba los cuatro millones de parados daba para un tratado. La de Pedro Solbes, ex de Economía y probablemente el tío más feliz del hemiciclo por lo que se ha quitado de encima, también. Si el color sirve de termómetro -”valga el toque frivolón-”, la primavera estacional se quedó a las puertas del palacio de la Carrera de San Jerónimo. Sea por depresión colectiva, por austeridad o por desgana, sus señorías se vistieron de gris ellos, en tonos apagados y mortecinos ellas. Tradicionales faros cromáticos como la vicepresidenta María Teresa Fernández de La Vega o la diputada Rosa Díez se dieron a los tonos cárdenos.

Hasta la melena flamígera de la senadora socialista Carmen Alborch ha perdido lustre. Será la crisis.

Los amantes del pugilato tuvieron un par de lances para disfrutar de la bronca como no se habían visto en lo que va de legislatura, anestesiada después de los cuatro años anteriores, la legislatura 2004/08, que ni en las peores tabernas. La mañana pasó de trámite, entre el mea culpa de José Luis Rodríguez Zapatero por negar la crisis como San Pedro y el despliegue de una gavilla de medidas anticrisis.

Por la tarde el olor a sangre dialéctica calentó las bancadas de socialistas y populares, entregados a jalear a sus respectivos líderes. Una vez más, ese duelo lo ganó el PP. ¡Cómo aplauden cuando quieren! Eso debió de pensar Rajoy, que tuvo que levantarse a saludar a los suyos después de su primera y afortunada réplica.

El pulso entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición vivió ayer martes un cierto intercambio de papeles. Hace un año, en el debate de investidura, ZP salió retador y perdonavidas frente a un Rajoy con dos derrotas electorales encima y cuestionado entre los suyos.

Ayer, el gallego sacó el látigo, chulito por momentos, armado con los números rojos de la crisis.

tracking