Satisfacción en el Gobierno y en la oposición tras el fallo
Satisfacción en público; alivio en privado. El Gobierno y el PP acogieron con una mezcla de ambas sensaciones el fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Una resolución contraria a las decisiones del Tribunal Supremo y Constitucional hubiera puesto en jaque el entramado jurídico construido contra el entorno político de ETA y hubiera dejado al pairo las posteriores ilegalizaciones de formaciones y candidaturas afines a Batasuna.
Zapatero tenía por tanto argumentos para mostrarse satisfecho y orgulloso ya que, de acuerdo a su lectura del fallo, las instancias judiciales de Europa han certificado que en España se respetan de forma escrupulosa las garantías jurídicas y que la ley de partidos no vulnera en absoluto la legislación humanitaria.