Reportaje | marco romero
Caín se pone tenso
Los cortes en la carretera de Caín tensan las relaciones vecinales y enfrentan a los propietarios de negocios con el Ayuntamiento, que dispuesto a replantear el proyecto, advierte que pararlo supondría la pérdida de empl
Llegar a Caín, la población más remota del valle valdeonés de Picos de Europa, no es tarea fácil. Los cortes intermitentes de carretera durante casi toda la jornada útil -”inevitables si se tiene en cuenta que es el único acceso a la localidad-” han desencadenado un tenso clima vecinal que ya ha provocado una denuncia por agresión y está enfrentando a la mayoría de los propietarios de negocios con el Ayuntamiento de Posada de Valdeón, coordinador de los trabajos. Hosteleros, industriales, vecinos y turistas son, digamos que por este orden, los principales perjudicados por una obra eternamente reclamada y cuya ejecución está prevista para finales de este año. Piden que se rectifiquen los horarios que ellos mismos propusieron porque admiten que están desfavoreciendo a los negocios y temen que agosto sea otro mes en blanco para el turismo, por lo que sugieren que sólo se ejecuten los trabajos nocturnos en la carretera.
Del lado contrario, el Ayuntamiento de Posada de Valdeón, la Dirección del Parque Nacional y el Ministerio de Medio Ambiente. El alcalde de Posada, Marino Rojo, interlocutor entre los vecinos, Parques Nacionales y la concesionaria de las obras, Tragsa, ha informado al ministerio sobre las nuevas exigencias de los vecinos y la respuesta ha sido que, dada la situación actual de crisis, más que nunca es recomendable continuar con las obras adjudicadas para cumplir los plazos establecidos y «no paralizar obras que supondrían desempleo». El regidor apuntó que la dirección de obra, a la que también ha consultado, asegura que los trabajos que se están acometiendo actualmente, con excavadoras y grandes máquinas, son imposibles de realizar por la noche «por la peligrosidad que supondría» para los trabajadores. «Si se realiza un cambio de horario, la obra se tiene que parar y hay que pensar que también hay mucho empleado local en estos trabajos», indicó el alcalde. «Hay que estar loco para pensar que yo tomaría un decisión para perjudicar a los negocios de Caín», añadió.
Lo cierto es que los horarios para cortar intermitentemente la carretera de Caín fueron decididos por unanimidad por el pueblo en una reunión convocada por parte de la Alcaldía mediante un bando que se colocó en todos los establecimientos públicos 24 horas antes de producirse. «El vecino del pueblo de Caín que no se hubiera enterado de esta convocatoria a las dos horas de realizarla, es porque no se ha querido enterar», manifestó el alcalde en un escrito dirigido a este periódico, en el que se muestra muy crítico con la información que describía el calvario que están padeciendo sus vecinos como consecuencia de las citadas obras. El director del Parque Nacional Picos de Europa, Rodrígo Suárez Robledano, se manifestó en este mismo sentido y apeló a la sensatez de los vecinos para «finalizar la carretera en plazo». Si se paralizaran los trabajos diurnos durante el mes de agosto -”por la noche se realizan obras puntuales en el soterramiento de la línea eléctrica con cargo al Plan E-”, como proponen algunos vecinos, en septiembre no se podría realizar el asfaltado de la vía. Además, parar los trabajos requeriría que alguien se hiciera cargo del mantenimiento de la carretera, para parchear y regar diariamente el firme, totalmente levantado en la actualidad.
Entretanto, el enfrentamiento no cesa. Esta semana, Tragsa denunciaba a una vecina de Caín por agredir, presuntamente, a uno de los trabajadores encargados de informar y evitar el paso de coches en las horas de cierre -”de 7:30 a 11.00; de 14:00 a 18:00 y de 23.00 a 6:30-”. El enfrentamiento, que está desatando discusiones diarias entre los propios vecinos, se ha traducido en dos cartas dirigidas al alcalde para que ponga freno a los «gravísimos perjuicios» que está padeciendo el sector turístico y que «podrían resultar indemnizables por la actuación administrativa, que pudo y debió controlar la obra para que se gestionase con más rapidez», indica un escrito acompañado de 49 firmas. Según el alcalde, «la inmensa mayoría son desconocidos».