CiU cree que Cataluña hace un «mal negocio» con la nueva financiación
Las comunidades echan cuentas para averiguar qué parte de los 6.000 millones adeudan al Estado
CiU arremetió ayer de nuevo contra el modelo de financiación autonómica aprobado por el Gobierno con el apoyo de las comunidades autónomas socialistas y la abstención de las populares. Buena parte de la clase política, en Cataluña y en el resto de España, defiende el nuevo sistema, pero los convergentes volvieron a salir en tromba contra el acuerdo, un día después de que la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, anunciara en el Congreso que las autonomías deben al Estado 6.000 millones de euros debido a la caída de ingresos por la crisis. Las comunidades tratan de averiguar ahora qué trozo del pastel de deuda le corresponde a cada una. El portavoz adjunto de CiU en el Congreso, Josep Sánchez Llibre, señaló que el nuevo modelo es un «negocio pésimo» para Cataluña, ya que «todo lo que recibiremos ahora lo tendremos que devolver a partir del 2012».
El caso catalán. Su compañero de coalición Felip Puig, secretario general adjunto de CDC y diputado de CiU en el Parlament, reclamó que la parte que corresponda a Cataluña de los 6.000 millones de euros que las comunidades deben al Estado se reste del déficit fiscal acumulado por los catalanes y de los recursos que el Gobierno debe a la Generalitat.
Puig reprochó además al Ejecutivo central que, «antes de empezar a cobrar, ya se nos reclama las deudas del 2008, a la que si se le suma que en el 2009 los ingresos han bajado y que el Govern ha gastado más dinero en un déficit presupuestario de 4.600 millones de euros en el 2008 y presumiblemente superior en el 2009, la situación de la hacienda de la Generalitat es cercana a la quiebra».
«El nuevo sistema de financiación permite el maltrato a Cataluña», apostilló Sánchez Llibre en la emisora Rac-1.