El campo carga contra partidos políticos y administraciones para salir de la ruina
Más de 2.000 leoneses participaron en una marcha que unió a medio millón de agricultores en Madrid

La delegación leonesa estuvo en la cabecera de la manifestación y dejó ver sus banderas carmesíes co
Madrid recibió ayer autobuses de toda España para acoger a unos 500.000 agricultores, según los sindicatos organizadores, que se manifestaron hasta llegar a Atocha, en donde culminó una protesta a la que acudieron más de 2.000 profesionales del sector procedentes de la provincia leonesa. Matías Llorente, secretario general de Ugal y José Antonio Turrado, secretario general de Castilla y León de Asaja encabezaron la representación leonesa, que también contó con miembros de Ucale-Coag y UCCL, en una manifestación que se desarrolló durante la mañana de ayer y en la que no se produjeron ningún tipo de incidentes.
La protesta, que conservó el tono festivo de las manifestaciones que se celebran en la capital, estuvo teñida de los colores de la bandera de León por varios puntos de la manifestación. Hasta el punto de que el nutrido grupo de agricultores leoneses caminaron desde la primera línea, incluso por delante de la pancarta de cabecera, en la que se encontraban los líderes nacionales. El discurso general de las protestas se dirigió hacia la ministra Elena Espinosa, titular de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino, a la que acusaron de ser responsable directa de lo que para los profesionales del campo es desmantelar el sector, pero también contra las comunidades autónomas y la UE. Pese a ello, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, participó en la marcha sin ruborizarse de que las grandes decisiones europeas tengan lugar en una Eurocámara con mando popular.
Junto a las banderas representativas de cada región, muchos de los asistentes portaban mensajes como «Me arruinan y te cobran más», en clara alusión de la nula correspondencia de lo que reciben en origen por sus productos los agricultores, frente al precio que luego llega a la tienda. Y es que el guión era sabido por todos: por la importancia del momento, en el que se llegará a otra definición de la PAC, y la inminente presidencia española de la UE para el primer semestre del 2010. Pero los agricultores se expresaban de manera directa a los ciudadanos: «Lo que nosotros producimos y vendemos a un precio con el que no cubrimos costes, llega a vosotros, los consumidores a un precio que no tiene correspondencia con lo que nos pagaron. Es un robo y salimos perjudicados todos», señalaba con acento del Sur uno de los manifestantes a varias personas. Era la explicación del descenso de la renta agraria y la imposibilidad de asumir tantos costes sin apenas beneficios.