Diario de León

Reportaje | pacho rodríguez

Tractores con cosechas atrasadas

Los agricultores volcaron su ruina sobre las calles de la capital de España

Matías Llorente, Ugal, y José Antonio Turrado, Asaja, comandaron la delegación leonesa.

Matías Llorente, Ugal, y José Antonio Turrado, Asaja, comandaron la delegación leonesa.

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Érase una vez que hubo, no hace tanto, un tiempo en el que existía un lugar llamado Ministerio de Agricultura. Lo que pasa es que este cuento del príncipe burócrata le da miedo a gente como Sinfoniano Vázquez, de 65 años, o a Antonio González, de 65, veteranos agricultores leoneses que forman un grupo que procede de Valencia de don Juan, Laguna de Negrillos o de Villademor. «A estas alturas de la vida estamos de protesta, pero no sé si conseguiremos algo», lamentan.

La marcha de ayer finalizó en Atocha, en las proximidades del antiguo Ministerio de Agricultura, ahora absorbido bajo el epígrafe de Medio Ambiente, Medio Rural y Medio Marino. Los líderes sindicales lanzan entonces sus proclamas, pero, aunque ellos no lo merquen, el pescado ya está vendido. A lo sumo, un bocata de calamares en el famoso El Brillante. Sinfoniano se queda pensando. Y habla: «Me duele decirlo. Pero con Franco vivíamos mejor. Ahora no vale nada lo que tenemos. Ni las tierras, ni los terneros, ni la leche», afirma.

Aunque se las saben todas, por edad y experiencia, hasta casi se sorprenden de los nuevos derroteros que ha tomado el sector. «Nunca pensé que íbamos a llegar a esto. Todo está en poder de las multinacionales. Y los que nos dirigen no hacen nada», sentencia Antonio, y confirma que la sensación de fin de fiesta, ya al mediodía madrileño tiene nombre: desencanto.

Por la megafonía se oye a un popular líder agrario. «López, de Coag. Así le conoce todo el mundo», dicen algunos. Y López, de nombre Miguel, secretario general del sindicato en Andalucía, no tiene pelos en la lengua: «Valientes intelectuales. Valientes burócratas. Valientes sinvergüenzas que nos han estado representando». Y explica la madre del cordero de todo este tinglado: «Nos dijeron que teníamos que reconvertirnos, ser competitivos-¦ Tanto debemos que debemos más de lo que producimos. ¿A dónde nos quieren llevar?».

Y al oír esas arengas, sorprende ver tan pacificos a los primeros actores de este campo que se muere. Gente de pueblo, sabia y reflexiva, que tomará el autobús de regreso a su tierra. Y, como otro leonés, Javier Morala, hablarán de que «mientras el gasoil, los fertilizantes o la electricidad, han subido, a nosotros por los cereales, el maíz, la remolacha o la leche nos pagan una miseria», explica, mientras insiste en que no se trata de ayudas.

Los agricultores ayer pasearon por la milla del arte, pero no están para museos. A las 14.10 una voz sin coro gritó por megafonía: «Zapatero, dimisión».

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