Diario de León

La falta de «divulgación eficaz» hace que el testamento vital se utilice aún poco en León

El Registro de Instrucciones Previas, con sede en Valladolid, itinera para recoger los documentos

Ana Gaitero
León

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El testamento vital, la herramienta legal que permite a las personas decidir sobre los cuidados que quiere o no recibir en los últimos días de su vida, es todavía insignificante en León. A dos años de la entrada en funcionamiento del Registro de Instrucciones Previas de la Junta de Castilla y León tan sólo 71 leoneses y leonesas -”0,1 por cada mil habitantes-” han expresado su voluntad anticipada, sobre un total de 622 en la comunidad. Sólo el 12% de los testamentos vitales que hay en el nuevo registro proceden de la provincia, pese a ser la segunda más poblada.

«La finalidad de todo documento de instrucciones previas es que la voluntad del paciente se pueda conocer en aquellos momentos en que no se encuentre en condiciones de poder expresarla», señala la normativa de la Junta, para añadir que «esta circunstancia determina la importancia de que dicho documento sea conocido por el médico que debe atenderle».

El testamento vital está regulado en todas las comunidades autónomas, excepto en Ceuta y Melilla, siendo Cataluña y Valencia donde más demanda hay de la población, mientras que Castilla y León es, junto a Extremadura, una de las que menos instrucciones previas tiene registradas.

«Falta una divulgación eficaz. La estructura es una de las mejores de Europa, pero el conocimiento y la demanda por parte de la población y de los profesionales sanitarios es más bajo que en otros países con estructura más pobre», señala Pablo Simón Lorda, director del área de Ciudadanía y Ética de la Escuela Andaluza de Salud Pública.

Sus investigaciones han concluido que «las campañas generales no son efectivas; hay que convertirlo en una herramienta clínica y formar a los profesionales de salud para que lo planteen a los pacientes», subraya Lorda.

La asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) señala que también influye la accesibilidad a los registros. En este sentido, defiende el modelo anglosajón: «Allí, en cuanto entras en un hospital te entregan el documento, que puedes rellenar o no, pero al menos te incita a reflexionar», subraya César Caballero.

Por el contrario, el presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (Secpal), Javier Rocafort, subraya que «el testamento vital se utiliza pocas veces en cuidados paliativos porque aquí prima la comunicación y buena relación entre médicos y pacientes».

En España, los modelos de registro son muy variados. En Valencia se presenta en los servicios de atención al paciente de todos los hospitales públicos, mientras que en Castilla y León hay que remitirlo al Registro de Instrucciones Previas con sede en Valladolid o pedir cita telefónica para realizarlo y entregarlo a personal de la administración que se desplaza periódicamente a cada provincia. Entre septiembre y noviembre sólo cinco leoneses entregaron sus instrucciones previas en el registro.

El testamento vital se regula en la Ley de Autonomía del Paciente (2002), aunque Cataluña lo creó en el 2000 con carácter obligatorio, al igual que hizo Baleares. Cataluña tiene más de 30.000 testamentos vitales en su registro. La accesibilidad a los registros autonómicos debe garantizarse desde cualquier punto de España, pero el registro nacional aún no funciona.

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