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Cuando la química funciona
La actriz Renée Zellweger borda su papel en esta comedia romántica
Abajo el amor se presenta en las carteleras con la fuerza del champán recién descorchado. En los tiempos que corren, su propuesta es todo un poltergeist : resucitar el espíritu de aquellas tontorronas pero eficaces comedias de Rock Hudson y Doris Day. Aunque parezca imposible, la fórmula no ha perdido su encanto después de más de cincuenta años. Por obra y gracia de Peyton Reed reaparece ese Nueva York que nunca ha existido más allá de los decorados de los grandes estudios, y donde lo único que eclipsa a los neones de Broadway es el chillón vestuario de la protagonista. La inevitable guerrra de sexos es la excusa argumental de este homenaje que regala unas cuantas carcajadas, teniendo en Pijama para dos como modelo a imitar. Nada se echa en falta, ni siquiera la coña de las conversaciones telefónicas con la pantalla «castamente» dividida en dos. El agradable cosquilleo de las burbujas lo ponen Ewan MacGregor y Renée Zellweger, absolutamente adorables, derrochando química en cada plano compartido. El sosito Rock y la repelentilla de Doris -que me perdonen los fans- nunca han sido santos de mi devoción, pero creo que nadie se me cabreará si digo que esta nueva pareja está a la altura de la anterior. Tampoco se queda atrás David Hyde Pierce, el hermano del televisivo Frasier, que aquí emula a Tony Randall, el tercer elemento de aquellas películas. Curiosamente, el veterano actor también tiene un hueco en el reparto, autentificando este delicioso tributo junto a Judy Garland, Ed Sullivan y las voces de Sinatra y Astrud Gilberto. En fin, que tal y como está el cine de Hollywood, benditos sean estos revivals.