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Meninas para el siglo XXI

Detalle de la obra «Meninas», de Nicolás Solana, que puede verse en Caja España
Nicolás Solana es un artista ponferradino de dilatada historia. Se inició en la pintura a los diez años, momento en el que pintó su primer cuadro al óleo. Vendrían después los estudios en la antigua Escuela de Bellas Artes de San Fernando (1958), sus trabajos en el madrileño Círculo de Bellas Artes y en el Casón de Reproducciones Artísticas. Culminó su aprendizaje en el estudio de Manaut Viglieti, artista que fuera alumno de los maestros Sorolla y Cecilio Plá. Vendría después su regreso a Ponferrada donde ha pasado la mayor parte de su vida, dividiendo su tiempo entre la docencia y la pintura. En la obra de Solana se juntan todos los caminos, desde el paisaje, al que como berciano y residiendo en una tierra llena de encantos, está casi obligado cualquier pintor, hasta la abstracción, a la que llega después de un largo y fructífero camino. Pero quizá lo más sorprendente y lo más interesante de la exposición que presenta estos días en el Centro Cultural de Caja España, sea su interés por reinterpretar a los clásicos, concretamente sus profundos estudios de la obra velazqueña. Las meninas y las hilanderas son diseccionadas por el artista con auténtico arrojo, con valentía, convirtiendo los personajes que todo el mundo conoce, en seres actuales que parecen haberse escapado de las frías salas de los museos en busca de una aventura en el siglo XXI. Divirtiéndose con la luz, enlatada durante siglos, para ponerla de nuevo al nivel de lo cotidiano. Muy interesantes son también sus paisajes, en este caso dedicados especialmente a dos temas concretos, el Castillo Templario de Ponferrada y las Médulas, ese rojizo escenario que inventó la codicia romana y que es uno de los emblemas de León y del Bierzo.