«EL MOTORISTA FANTASMA»
Un superhéroe de cartón

Una imagen del terrorífico motorista fantasma
Si la intención de los productores de El motorista fantasma era que se notasen los 120 millones de dólares quemados en el presupuesto, objetivo cumplido. En todo lo demás falla, aun suponiendo intenciones paródicas en una película adscrita al filón de superhéroes, claramente en alarmantes síntomas de agotamiento en los últimos años. Otra cosa sería subvertir el género, adaptarlo a los tiempos y proponer un espectáculo inteligente que el espectador convencional incluso podría asumir, al tener como cartel a un Nicolas Cage empeñado en actuar en todo cuanto le ofrecen. Se nota en Mark Steven Johnson, autor de El inolvidable Simon Birch en 1998, que se acerca al Motorista fantasma , un histórico de la mítica Marvel (coproductora del filme), con evidente cariño por el personaje, y también con un regusto por el viejo serie B fantástico. Tenemos a un acróbata motorista que vende su alma al diablo y a cambio se convierte por las noches en un esqueleto motorizado, que arrastra una maldición que incluso le impide amar. Otra limitación del filme está en no haber sacado más partido, no sólo a las motivaciones del protagonista, sino incluso a la propia moto, tan fundamental en la trama y apenas resaltada. Considerando que un equipo de escultores, pintores y técnicos de motocicletas trabajaron durante meses en el diseño de la moto poseída por el diablo, el resultado queda muy por debajo de las expectativas. Steven Johnson la convierte en secundaria a la fuerza, y eso que empleó casi un año para pulir un guión acartonado. Eso sí, en lo visual El motorista fantasma no admite reparos, que 120 millones dan para mucho. La presencia como Carter Slade del actor Sam Elliot, uno de los pocos cowboys vivos que quedan en Hollywood, da el toque, aunque insuficiente, claro. EL MOTORISTA FANTASMA: EE. UU. 2006. Dirección: Mark Steven Johnson. Intérpretes: Nicolas Cage, Eva Mendes.