| Crítica | Arte | FILIPPOS TSITSOPOULOS Y JANNIS MARKOPOULOS EN TRÁFICO DE ARTE

Certera ironía

Jannis Markopoulos, junto a una de las imágenes expuestas

Publicado por
Enrique Rueda
León

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Si seguimos las reflexiones de Lipovetsky, la posmodernidad ha perdido su frescura a la hora de sugerir algo nuevo. Se inaugura una nueva etapa caracterizada por lo «hiper» (hipercapitalismo, hiperindividualismo, hipertexto...) que supondría la culminación de la modernidad, «que se concreta en el liberalismo universal, en la comercialización casi general de los modos de vida, en la explotación hasta la muerte de la razón instrumental, en una individualización vertiginosa». Esto implica que la sociedad de consumo «se anuncia bajo el signo del exceso , de la profusión de las mercancías: esto se amplifica aún más gracias a los hipermercados y grandes superficies cada vez más gigantescas que ofrecen un sinfín de productos, marcas y servicios para todo. Cada dominio tiene un aspecto en cierto modo exagerado, desmesurado, extralimitado». La obra de Filippos Tsitsopoulos y Jannis Markopoulos en Tráfico de Arte funciona como una eficaz caja de resonancia plástica de los planteamientos del filósofo francés. Entre las preocupaciones de estos griegos está lo que ellos denominan «saturación de dulzura superficial», que no hace sino evidenciar las circunstancias de una realidad espectacularizada, convertida en mercancía. Desarrollan sus trabajos desde la puesta en escena de un discurso visual «barroquizado» al máximo en el que las imágenes llevadas al límite de lo visualmente soportable se convierten en metáfora, reflejo y continuación de su mirada sobre la realidad. Otro aspecto es la sutil ironía que destila la nada ingenua profusión de vestimentas, colores saturados y escenografías delirantes que extreman la presentación de la realidad aludida en cada proyecto. En esta ocasión presentan un trabajo en torno a una exposición sobre Goya celebrada en Berlín. En muchos aspectos, el planteamiento establece vínculos con trabajos previos como Gominolas y azúcar , aunque este último está más centrado en la sociedad de consumo. En la performance que desarrollaron y que sirve como eje de esta obra, establecen una serie de paralelismos entre algunos de los trabajos del pintor aragonés, en los que éste critica e ironiza sobre la sociedad de su tiempo (no olvidemos el exceso formal y conceptual de los Caprichos o las Pinturas negras ), y la propia mirada crítica centrada en la repercusión que estas exposiciones de grandes artistas generan. Grandes colas, un paseo entre las obras en el que se torna imposible apreciar nada, una espectacularización que habría sido, con toda seguridad, motivo de inspiración para la afinada crítica de Goya: una crítica que recogen y reelaboran Filippos Tsitsopoulos y Jannis Markopoulos. Horario: de lunes a viernes, de 18.00 a 21.00. Calle Serranos, 2.

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