El joven pianista ruso Yevgeny Subdin

Publicado por
Miguel Ángel Nepomuceno
León

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Organizado por el X certamen Nacional de Piano que comenzará el próximo día 10 de mayo en Veguellina de Órbigo, el pasado sábado hizo su debut en España en el Auditorio Ciudad de León, el excelente pianista de San Petersburgo Yevgeny Sudbin ofreciendo el concierto inaugural del prestigioso certamen orbigués. El flamante premio del Disco del año 2008 y disco del mes de la revista Gramophone, tuvo en su debut en España una de las actuaciones más sobresalientes que se recuerdan en este Auditorio, pese a tener que competir con un enemigo casi invencible como fue el indomable Bössendorfer de la sala al que Yevseny tuvo que aplicarle el tercer grado para hacer de él un instrumento aceptable. Tenso y preocupado apareció el joven ruso en el escenario y sin ningún tipo de concentración atacó los primeros compases de la Sonata en Si Bemol de Haydn, Hob. XVI/32, de la que hizo una lectura clarividente y profunda, al igual que de la Sonata en Do mayor Hob.XVI Hob 33, en la que la búsqueda de detalles que ni a veces los grandes del teclado consiguen descifrar, empañó lo más mínimo la pulcritud del fraseo, profundamente melódico y exento del mecanicismo aterrador que a veces acompaña estas obras. Las dos mazurcas del Op. 33 , nº 2 y nº 4, toparon con las durezas del Bössendorfer, pero fueron resueltas sin demasiado sufrimiento gracias a la soberbia técnica de Sudbin que le otorgó esa libertad expresiva para hacer que el sonido volara hacia los rincones más apartados del Auditorio sin caer en la grandilocuencia ni en dinámicas apabullantes, simplemente aplicando el sentido de la proporción. Rubato preciso, pedal contenido, y tempo exacto sometido por una mano izquierda prodigiosa. Creo sinceramente que aunque pueda parecer que su sonido es reconocible, lo cierto es que Sudbin lo modela tan a su antojo que lo hace único, produciendo una suerte de desgarro a veces, o de preciosismo otras, nada convencional, muy flexible y brillante. Al abordar la segunda parte del concierto la tensión se había incrementado. La respuesta exigida al Bössendorfer no se correspondía con lo que el ruso hubiera deseado y cada vez se le notaba más incómodo con él. Sin embargo logró doblegarlo y las cuatro Mazurcas de Scriabin, nºs, 3,6,1,4 del op.3, dieron una idea exacta de la madurez pasmosa que muestra ya este joven, de su comprensión y sobre todo de esa valentía para trabajar las sonoridades con la exquisitez de un orfebre, manteniendo la claridad y el vigor por encima de cualquier otra premisa. Concluyó el denso programa con otra obra que encierra las mayores exigencias al intérprete como es la raveliana Gaspar de la Nuit, un mundo de poesía servido por Sudbin con esa maravillosa limpieza y precisión en los ataques que es su mejor seña de identidad. Impresionante lectura de este alumno de Perahia, cuyo debut en España ha confirmado las excelencias que la crítica europea ha escrito de él y un lujo y un acierto para este ya consolidado certamen.

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