Diario de León

VINOS GUERRA

cARÁCTER Bierzo

Frescos y frutales, más juveniles y con renovada imagen que no olvida el pasado y mira con optimismo al futuro: «Debemos de tener claro de dónde venimos para saber a dónde vamos». La nueva generación de Vinos Guerra, tradición y modernidad, pero siempre esencia del Bierzo, sale al mercado para comerse el mundo... y para bebérselo

Espectacular imagen del viñedo berciano, cuya explotación por parte de casi un millar de viticultores es la base de la actividad enológica de Vinos Guerra y para otras elaboraciones de la cooperativa de Cacabelos. VDB

Espectacular imagen del viñedo berciano, cuya explotación por parte de casi un millar de viticultores es la base de la actividad enológica de Vinos Guerra y para otras elaboraciones de la cooperativa de Cacabelos. VDB

Publicado por
B. Fernández
León

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Hubo un tiempo en el que los Vinos Guerra eran los más genuinos bierzos —en realidad los únicos que podían acreditar esa estricta condición— que nunca podían faltar en los lineales de los supermercados y grandes superficies de alimentación de todo el país. Y en esos expositores, y en las barras de los bares y las cartas de los restaurantes, siguen y seguirán estando, de manera inmediata ya bajo una imagen revisada siempre sobre la perfectamente identificable e inconfundible etiqueta, antes sobre fondos negro o amarillo y ahora, sin perder esa identidad, en la diversidad que diferencia las variedades y la elaboración.

«Tenemos que tener muy claro siempre de dónde venimos», defiende con razón y rotundidad Vicente Casas, director comercial de Vinos del Bierzo, la cooperativa de Cacabelos que recogió el legado histórico de Vinos Guerra y ahora se apresta a presumir de él con legítimo orgullo y, una vez más, también a ponerlo en valor.

Lo hace en la secuencia temporal de una estrategia muy bien definida: hace poco más de cuatro años, en diciembre de 2013, aparecía en el mercado la serie Armas de Guerra —blanco, rosado, tinto joven, roble y crianza— para marcar un nuevo hito en los criterios enológicos y en la calidad elaboradora de la bodega, que rompía así el estigma —en realidad lo había hecho ya con la nobleza de los icónicos Señorío del Bierzo , ahora con los apellidos de Cepas Únicas para el Godello y Mencía Centenaria para el tinto de la variedad reina— que históricamente pesaba sobre las cooperativas tradicionales.

Esos Armas de Guerra, cuya etiqueta se adorna con las armas con las que el viticultor trabaja la viña en un ejercicio de imaginación y diseño digno de premio, fueron la punta de lanza que prestigió la marca aquí y fuera y la puso también en los grandes mercados internacionales. «Hoy el objetivo es aprovechar esa posición comercial y prestigio enológico —se reconoce desde la catedral de los vinos bercianos— para explotar los Guerra clásicos». O no tan clásicos.

Porque lo que aparecerá en el mercado a finales de este mes de marzo es una nueva idea de vinos asociada a una marca histórica para conjugar pasado y futuro en perfecta armonía y desde un planteamiento realmente ambicioso en el aspecto enológico. Habrá, como siempre hubo, una blanco de Palomino y tres mencías rosado, tinto joven y tinto crianza. Pero la gama ya se había enriquecido con un Guerra Tradición , un tinto de cuidada elaboración que habrá permanecido ocho meses en barrica de roble francés y que supone la primera ruptura en su presentación visual precisamente para remarcar esa excepcionalidad. La segunda será el Guerra 1879 , que rinde homenaje con la mención del año a la fundación y a quien entonces hizo posible lo que hoy es Vinos Guerra.

El tinto que temporalmente cerrará la gama —parece evidente que tendrá que haber un godello que responda a las expectativas— es un mencía de cepas centenarias elaborado a partir de uva seleccionada de la vendimia 2012 con catorce meses de añejamiento en barricas de roble francés (60%) y americano (40%), pero de una producción que lo distingue como edición limitada. Esas 2.500 botellas con las que la marca quiere sumarse y poner sabor a León, Capital Española de la Gastronomía 2018 y al menos efímero Manjar de Reyes , se reserva por criterio del distribuidor Cerlesa para las cartas de una selección de restaurantes.

Es evidente que en el mundo del vino los nuevos tiempos apuntan hacia menos producción y más calidad, algo que concuerda con el empeño de la bodega de posicionarse en escalones más altos de los mercados nacional e internacional. Y eso lo hará, afirma Vicente Casas, «acompasando lo que está ocurriendo en el Bierzo en general en términos comerciales». Pero además por criterio enológico, ya que los nuevos Guerra serán —son ya— más frescos y frutales, como respuesta a las exigencias y los gustos del consumidor. También porque la búsqueda y el crecimiento del mercado hay que buscarlo por la base, es decir, por la puerta de acceso al mundo del vino. Y esa llave la tiene el público joven. Por esa razón, los Guerra que en unas semanas estarán en los grandes superficies comerciales, las barras de los bares, las cartas de los restaurantes y los catálogos de las vinotecas y tiendas especializadas hacen un guiño a ese sector poblacional de conquista. Porque a la nueva imagen de la gama se añaden mensajes sencillos y más accesibles para ese público objetivo que se canalizarán también a través de las redes sociales más activas (el hashtag es #nuevoguerra), representadas por sus anagramas en un corbatín complementario de la etiqueta que hará más atractiva la presentación de la botella y con un mensaje sencillo y sincero: «Disfruta y comparte el nuevo Guerra ».

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