LA VENTA GETINO CASA AMADOR CARRETERA LEÓN-COLLANZO KILÓMETRO 13,5. (Getino). Teléfono 987 576 424.
Siglo y medio de tradición
La Venta de Getino Casa Amador ofrece una de las mejores cocinas tradicionales de toda la provincia. Abierto los siete días de la semana, entre sus platos estrella se encuentran el cordero asado, la cecina de chivo, el rabo de toro o los garbanzos con langostinos. Cuentan con menú del día y carta. Mención aparte merecen sus postres caseros. El restaurante dispone de dos comedores, terraza exterior y zona de bar

JESÚS F. SALVADORES
L a Venta de Getino Casa Amador va camino de cumplir siglo y medio de vida. Y eso es mucho decir. 145 años dedicados a satisfacer paladares, a cocinar como se hace en casa, con la tradición por bandera y las recetas que siempre triunfan. Sin alardes ni aires de grandeza, porque aquí la fama se gana cada día. Y al frente del negocio Carlos y su mujer Mirta, cuarta generación ya de una saga interminable que inició un tío de la familia Diez González pero que sobre todo se encargaron de engrandecer Dona y Amador.
Situado en la carretera León-Collanzo kilómetro 13,5, entre las especialidades principales de este restaurante destacan sobre todo el cordero asado, la cecina de chivo, la morcilla, el bacalao y todos y cada uno de sus postres caseros. Eso para empezar. Pero hay más.
«Otros de nuestros platos estrella son las patatas a la importancia, la paella, la ensaladilla rusa o los garbanzos con langostinos», repasa casi sin pestañear Mirta. Variedad, calidad, buen trato y unas instalaciones tan confortables como amplias hacen el resto. «Es uno de los mejores sitios que jamás visité, con sabores de siempre inconfundiblemente exquisitos y la sensación constante de estar casi como en mi propia casa o lo que es mejor, en la de mis abuelos, con ese sabor de antaño que nunca debió irse», comenta un anónimo y enamorado cliente en las principales redes sociales que hacen crítica de tantos y tantos locales hosteleros.
Y no es la excepción. Basta con darse un garbeo por las ‘nubes’ para comprobar que casi el 100% de las ‘críticas’ que dicta el pueblo —que suelen ser siempre las más sabias— van a favor de obra.
El negocio no se permite descansos. Permanece abierto los siete días de la semana desde las 9.30 horas. Y es que son muchos los que ya se decantan por tomarse el primer café de la mañana allí, en su zona de bar.
Tanto al mediodía como por la noche, la Venta de Getino Casa Amador cuenta con una amplia variedad de platos, ya sean sus especialidades, la carta o el menú. Este último siempre incluye un mínimo de seis primeros y segundos diferentes a elegir. De la carta nadie debería privarse del ya mencionado cordero, pero tampoco del rabo de toro, las truchas y la cecina de chivo. «Son nuestros grandes referentes y llevan años entre los favoritos de nuestra clientela».
Ya sea solo o acompañado, este restaurante ofrece múltiples opciones a los comensales. Dispone de dos comedores y una terraza exterior que cobra vida especialmente en verano. Así que se puede adaptar a celebraciones más íntimas, pequeños banquetes, comidas de grupos, individuales...
Un restaurante de montaña hecho a sí mismo a base de esfuerzo, dedicación plena y mucho amor. Sólo así se entiende su trayectoria, escrita por los miles de clientes que han cruzado sus fronteras. Muchos lo han convertido casi en una especie de sancta sanctorum del buen comer. ‘Religión’ que profesan cada vez más fieles, porque hay muchos —«una inmensa mayoría»— que repite. «Siempre es agradable revisitar este local», dice otro comensal.
Mención aparte merece la zona de bar y cada una de las tapas que ofrecen con sus consumiciones. «Las dos más típicas que solemos servir son las patatas de la casa y la tortilla», apostilla Mirta.
Junto a su marido continúan la tradición que heredaron de los padres de él. De momento no hay una quinta generación que pueda coger el testigo en un futuro. Pero todo se andará. Aún les queda mucho que dar.
En su cocina no faltan los productos de la tierra, las materias primas de primera calidad. Aquí no se escatima. El cliente debe llevarse a la boca lo mejor. Eso no se negocia. La presentación, la sensación de limpieza, la frescura de sus paisajes montañosos, el entorno natural, la tranquilidad que solo estos parajes pueden ofrecer son otros de los condimentos secretos que suman su grano de arena a las recetas de siempre. Y así ha de ser por muchos años. Todo un símbolo que renace cada día para seguir dando lo mejor de sí. La Venta Getino Casa Amador ya es parte de la historia de León.