Diario de León

La desconocida escultura frente a la Catedral de León en la que hay que entrar en un laberinto para pedir un deseo

En la plaza de Regla, un homenaje a los oficios de la Catedral propone una pequeña pausa antes de seguir el paseo

Escultura de Uriarte en la Plaza de Regla.

Escultura de Uriarte en la Plaza de Regla.DL

Patricia de la Torre
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La Catedral de León se lleva casi todas las miradas de la plaza de Regla. A unos pasos, sin embargo, una escultura propone algo más que detenerse para una foto: seguir un laberinto hasta el centro y pedir un deseo. El recorrido está dibujado en el suelo y forma parte del «Homenaje a los constructores de catedrales», de Juan Carlos Uriarte. Por encima aparecen manos, herramientas y una figura humana. Por debajo, la obra guarda otra sorpresa: el sonido del agua.

El deseo pertenece a la propuesta del artista, inspirada en los laberintos de las grandes catedrales góticas. Quien recorre el trazado participa en una creación contemporánea. Es un gesto añadido al paseo por la plaza, con una referencia medieval en su diseño, y explica por qué merece la pena mirar también a los pies de la escultura antes de continuar hacia el templo.

Juan Carlos Uriarte, delante de la escultura.

Juan Carlos Uriarte, delante de la escultura.ángelopez

Las manos y los oficios que levantaron la Catedral

Uriarte dedicó el homenaje a quienes hicieron posible aquellos edificios: vidrieros, canteros, herreros y otros profesionales cuyos trabajos se reúnen en una catedral. Piedra, metal y vidrio exigían conocimientos diferentes y una labor compartida. La pieza les concede un lugar propio frente a la Catedral leonesa. El visitante tiene delante el resultado de esos oficios y, a pocos metros, una obra que invita a recordar a sus artífices.

Las huellas de manos son la parte que muchos reconocen primero. Turistas y peregrinos colocan las suyas sobre los moldes, un gesto que Diario de León ha documentado al informar de los trabajos de conservación. Esa cercanía distingue el homenaje de otros monumentos que se contemplan desde cierta distancia. Las manos permiten detenerse en la escala humana de una construcción que suele impresionar, sobre todo, por su tamaño.

La silueta del conjunto tiene nombre: Nicolás Francés, autor del retablo gótico de la Catedral. Junto a los oficios colectivos aparece así una figura identificada de su historia artística. Las herramientas completan esa relación con el trabajo. El compás, la plomada y la escuadra remiten a la medida, el trazado y la construcción, y ayudan a reconocer el asunto del homenaje sin necesidad de conocer de antemano todos sus símbolos.

Mirar la obra por partes cambia la visita. Primero está el camino del suelo; después, las manos, los instrumentos y Nicolás Francés. El laberinto deja de parecer un dibujo independiente y se entiende como una entrada al conjunto. La escultura permite acercarse, buscar detalles y seguir el recorrido con calma, antes de volver la vista hacia la fachada de la Catedral, que permanece a su lado.

El laberinto rodea la escultura «Homenaje a los constructores de catedrales», frente a la Catedral de León

El laberinto rodea la escultura «Homenaje a los constructores de catedrales», frente a la Catedral de LeónJacilluch / Wikimedia Commons

El agua ha vuelto a sonar en la plaza de Regla

La obra fue concebida también para escucharse. Un aljibe interior permitía percibir el sonido del agua, una característica que las fotografías no pueden recoger. Recuperarlo fue el objetivo de la intervención municipal de 2026, realizada aprovechando las obras de pavimentación del entorno de la Catedral. En mayo, la actuación se centraba en unas canalizaciones con corrosión, de las que estaba previsto sustituir una parte importante.

El 23 de septiembre de 2026 se informó del regreso de la escultura a la plaza y de la recuperación del sonido. Según la explicación del artista difundida entonces, el agua recuerda las termas romanas sobre las que se asienta la Catedral.

La conservación del conjunto ya había requerido otra intervención en julio de 2024. Entonces se realizó una limpieza profunda para retirar la oxidación y se protegió la superficie con barniz y dos capas de cera. En 2026, el trabajo atendió a las conducciones interiores. El aspecto exterior y el mecanismo del agua planteaban necesidades distintas, aunque el visitante los encuentre reunidos en una misma escultura.

Para localizarla basta con situarse en la plaza de Regla, frente al acceso principal de la Catedral. Desde allí se puede comenzar por el laberinto y acercarse después a las manos y las herramientas. Conviene reservar ese momento al conjunto entero: las huellas invitan al contacto, el suelo propone un camino y el agua incorpora una dimensión que se pierde si la parada se limita a una fotografía.

La ruta municipal de clasicismo y modernidad incluye el homenaje entre las esculturas urbanas de León. Frente a un edificio tan conocido, Uriarte encontró una forma de contar otra parte de su historia: la de quienes lo levantaron y lo decoraron. El laberinto conserva, además, su pequeña invitación para quien pase por la plaza y decida seguirlo hasta el centro.

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