El detalle con cecina que convierte estas croquetas de Martín Berasategui en el aperitivo navideño definitivo
El chef reinterpreta uno de los grandes clásicos de la gastronomía española con un toque final sencillo y muy reconocible

El interior cremoso es una de las claves de una buena croqueta, un clásico que Martín Berasategui eleva con un toque final de cecina.
Hay platos que forman parte del imaginario colectivo de la Navidad. Las croquetas, sin duda, son uno de ellos. Apetecibles, versátiles y fáciles de compartir, siguen siendo un imprescindible en cualquier mesa festiva. Martín Berasategui, uno de los grandes referentes de la cocina española, vuelve a ponerlas en el centro con una propuesta que combina tradición, técnica y un pequeño gesto final que lo cambia todo: las croquetas con cecina.
En un vídeo compartido por la cuenta @jarabymartinberasategui (su restaurante en Dubai), el chef muestra de forma ágil cómo trabaja este clásico desde una mirada contemporánea. No se trata de reinventar la receta, sino de afinar cada paso para lograr un resultado equilibrado, reconocible y elegante, pensado para disfrutarse como aperitivo.
La elaboración parte de una base esencial: una masa cremosa y bien ligada, uno de los grandes secretos de una buena croqueta. A partir de ahí, el proceso continúa con el formado de las piezas, el rebozado tradicional y una fritura cuidada que garantiza un exterior crujiente y dorado, sin perder suavidad en el interior.
Un clásico con un toque final que marca la diferencia
El elemento distintivo llega en el último momento. Justo antes de servir, cada croqueta se corona con una fina loncha de cecina, un producto con carácter que aporta intensidad, matices ahumados y un punto salino que contrasta con la cremosidad de la masa. Es un gesto sencillo, pero suficiente para transformar un bocado popular en una propuesta más sofisticada, ideal para ocasiones especiales.
Aunque esta versión con cecina es la que protagoniza el emplatado, el propio contenido recuerda que la croqueta es un formato abierto a múltiples interpretaciones. Setas variadas, queso y espinacas o calamar son otras de las combinaciones que aparecen asociadas a la receta, confirmando su versatilidad y su capacidad para adaptarse a distintos gustos.
Más allá de tendencias o modas, el interés de esta propuesta está en su respeto por el recetario tradicional. No hay técnicas complejas ni ingredientes inaccesibles, sino una ejecución precisa y una elección acertada del producto final. Es precisamente ese equilibrio entre lo conocido y lo especial lo que hace que la croqueta siga siendo un valor seguro en celebraciones familiares.
De cara a la Navidad, esta versión firmada por Martín Berasategui se presenta como una opción infalible para quienes buscan un aperitivo que funcione con todos los públicos. Un clásico de siempre, elevado con un detalle final que demuestra que, muchas veces, menos es más cuando la base es buena.