Diario de León

Tania Gil, nutricionista: «La piel refleja el estado de tu intestino»

La nutricionista Tania Gil explica cómo el equilibrio de la microbiota intestinal influye en el acné, la rosácea, la psoriasis o la dermatitis atópica y qué hábitos ayudan a proteger la salud de la piel

El equilibrio de la microbiota intestinal puede contribuir a mantener una piel más sana y reducir la inflamación asociada a algunas enfermedades dermatológicas.

El equilibrio de la microbiota intestinal puede contribuir a mantener una piel más sana y reducir la inflamación asociada a algunas enfermedades dermatológicas.Unsplash

Patricia de la Torre
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Cada vez son más los estudios que apuntan a una estrecha relación entre la salud intestinal y el estado de la piel. Detrás de problemas como el acné, la rosácea, la psoriasis o la dermatitis atópica no solo pueden encontrarse factores hormonales o genéticos, sino también un desequilibrio de la microbiota intestinal. Comprender cómo funciona este vínculo permite abordar muchas afecciones dermatológicas desde una perspectiva más amplia, en la que la alimentación y los hábitos de vida cobran un papel protagonista.

La nutricionista Tania Gil, de IMR, explica que el conocido eje microbiota-piel-cerebro conecta el intestino, la piel y el sistema nervioso mediante mecanismos inmunológicos, endocrinos y neurológicos. «La piel refleja el estado de tu intestino», resume la especialista, que considera que mantener el equilibrio de la microbiota es fundamental para preservar la salud cutánea.

La microbiota está formada por millones de microorganismos que habitan en el intestino, la piel y otras mucosas. Lejos de limitarse a facilitar la digestión, también participa en funciones esenciales como el fortalecimiento del sistema inmunitario, la protección frente a microorganismos patógenos o la regulación de distintos procesos inflamatorios.

Según explica Tania Gil, el eje intestino-piel funciona como una vía de comunicación bidireccional. Cuando la microbiota intestinal permanece equilibrada, favorece una respuesta inmunitaria adecuada y contribuye a mantener la función barrera de la piel. Sin embargo, cuando aparece una disbiosis, es decir, un desequilibrio de esa comunidad de microorganismos, aumenta la inflamación sistémica y pueden manifestarse distintas enfermedades dermatológicas.

Entre las patologías que con mayor frecuencia se relacionan con estas alteraciones figuran el acné vulgar, la dermatitis atópica, la psoriasis y la rosácea.

Qué enfermedades de la piel pueden estar relacionadas con la microbiota

Cada una de estas patologías presenta alteraciones específicas en la microbiota cutánea o intestinal.

En el caso del acné vulgar, suele producirse una proliferación excesiva de Cutibacterium acnes, una bacteria que forma parte de la microbiota normal de la piel pero que, en determinadas circunstancias, favorece una intensa respuesta inflamatoria que da lugar a las lesiones características.

La dermatitis atópica suele asociarse a una pérdida de diversidad microbiana y a un aumento de Staphylococcus aureus, mientras que la psoriasis presenta una importante relación con procesos inflamatorios sistémicos y alteraciones de la microbiota intestinal.

En la rosácea, por su parte, también se observa una alteración del eje intestino-piel, motivo por el que la especialista recomienda prestar atención tanto a la alimentación como a aquellos alimentos capaces de desencadenar el conocido flushing, el enrojecimiento brusco característico de esta enfermedad.

La alimentación y los hábitos también modifican la microbiota

La composición de la microbiota no depende únicamente de la genética. El estilo de vida ejerce una influencia constante sobre este ecosistema y puede favorecer tanto su equilibrio como su deterioro.

Tania Gil señala que una alimentación pobre en fibra y rica en ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares refinados favorece la disbiosis intestinal y puede agravar diferentes problemas dermatológicos. A ello se suman otros factores como el estrés crónico, la falta de sueño, el consumo indiscriminado de antibióticos, el uso de cosméticos agresivos, la contaminación o una higiene excesiva.

Por el contrario, mantener una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y alimentos ricos en fibra ayuda a conservar una microbiota diversa y estable, favoreciendo indirectamente la salud de la piel.

La microbiota intestinal desempeña un papel clave en la salud del organismo y puede influir en la aparición de problemas cutáneos como el acné o la rosácea.

La microbiota intestinal desempeña un papel clave en la salud del organismo y puede influir en la aparición de problemas cutáneos como el acné o la rosácea.Unsplash

Cómo cuidar la microbiota para proteger la piel

Para la nutricionista, el cuidado de la piel comienza mucho antes de aplicar cualquier crema. La base está en mantener un intestino sano y unos hábitos de vida equilibrados.

Además de una alimentación saludable, recomienda gestionar el estrés, practicar actividad física de forma regular, dormir las horas suficientes y utilizar protección solar diariamente.

La especialista también destaca el papel de determinados suplementos de nutricosmética, especialmente aquellos que contienen cepas específicas de probióticos como Lactobacillus y Bifidobacterium, así como ácidos grasos omega-3 y vitaminas antioxidantes. Según explica, estos compuestos pueden contribuir a modular la inflamación, reforzar la función barrera de la piel y favorecer un mejor equilibrio del eje intestino-piel.

En cualquier caso, recuerda que estos productos deben entenderse como un complemento dentro de un estilo de vida saludable y no como un sustituto de una alimentación equilibrada.

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