Diario de León

Creado:

Actualizado:

El fin de semana volví a ver Bienvenido, mister Marshall, de Berlanga, obra maestra de la comicidad española, estrenada en 1953. Estábamos en ello, cuando mi mujer advirtió que el alcalde de Villar del Río tenía en su despacho una lámina enmarcada de la Pulchra. Di un respingo y después a la pausa con el mando. ¿Qué hace nuestra Catedral en un pueblo castellano? Haga lo que haga, así me gusta: sin localismos excluyentes. ¿Se le ocurrió al de atrezo, que hizo la mili en El Ferral, como este columnista? Me gusta creer que fue un guiño de José Isbert a su hija María. Estaba casada con el húngaro Antonio Spitzer, quien trabajó como traductor en las obras del embalse de Barrios de Luna. Sé que aquí nació alguno de los nietos de don Pepe. Este gran actor tenía ese raro don llamado vis cómica. Nadie se calaba la boina como él. Era a la vez esencia de lo español y de lo universal, pues encarnaba la humanidad del pueblo llano. Y el mundo está repleto de pueblos.

En España, los únicos paletos han sido siempre los señoritos. Disfruté muchísimo con la película. ¿Cuántas Bienvenido Mister Marshall hay en nuestra cinematografía? Muy pocas. Lo suyo más que rareza fue un milagro. Digna de Capra, Ford o De Sica. En la película todos encajan el chasco sin hacerse mala sangre, que para eso está contada como un cuento con final feliz, pese a todo. El guión lo escribieron Berlanga y Bardem, con aportaciones de Mihura, quien redactó su propia versión. Las últimas palabras del narrador, en las que proclama de la bondad de los humildes, intuyo que provienen de la ternura de don Miguel. Cómo se lo debieron pasar. Se respira alegría, que es más que pasárselo bien: una forma de ser y de sentir. Sí, todo muy español y muy universal.

En cambio, en una parte de nuestra clase política sigue imperando una falsa gravedad, consistente en descalificar en grandilocuente. Un antihumor que no es por serios sino por vacuos.

En León, 40 cretinos han sido sorprendidos celebrando una fiesta en la azotea de su colegio mayor. Como nuestro futuro esté en manos de tales lumbreras vamos a necesitar el rescate de míster Marshall, del 7º de caballería y hasta la mediación de todo el santoral. O sea, un milagro cada jueves.

tracking