Creado:

Actualizado:

Ayer se celebró un referéndum buscando unir a dos pueblones que se hicieron ciudad, Villanueva de la Serena y Don Benito, poblaciones que se dirían contiguas pues de un alfoz al otro apenas hay ya un kilómetro. A la vista se tienen desde el nacer, cuando entre los dos racimos de casitas había una legua larga. Hoy suman setenta mil almas y, de ganar el sí, se convertirán en la tercera ciudad extremeña, un sí que ha estado cantado desde que hace tres años urdieron esta alianza sus alcaldes, socialistas de mayorías absolutas los dos, moviendo a la gente a una ilusión realista y motivadora... tanto, que han logrado algo insólito en España, un milagro: que todos los partidos políticos se adhieran a la iniciativa y ninguno discrepe o se atreva a perder pelo en esa gatera al ver que una gran mayoría está de acuerdo con juntarse para salir ganando todos, como ya han demostrado los expertos que miden estas cosas. Y ahí nos dejan sembrado un ejemplo que maldice la moda localista y la gana secesionista que tanto se jalean en tiempos de tribulación como este. De admirar. Nos lo dicen muy claro: No segregues, suma, idiota.

Lo curiosdo es no saber cómo se llamará la nueva ciudad. Peliagudo asunto. Se aplazó a 30 días después del referendum para no liar con discusión pueril y orgullitos lo verdaderamente urgente: juntarse. Se supone que lo tendrán ya pensado, pero en el corrillo acordamos sugerirles, por si no, un nombre rumboso a la altura del momento histórico, un nombre con mucha ceremonia, barroco, y lo hacemos desde el orgullo de tener en León el pueblo de nombre más barroco y largo de toda España: Colinas del Campo de Martín Moro Toledano , bercianía cazurrra... y bien podría ser el segundo más largo este que sugerimos para la nueva ciudad: San Serenín de Doña Benita , manteniendo la serena sonoridad de uno y feminizando al otro en un guiño de sensibilidad igualitaria... o ¿acaso no se adelantó España cinco siglos al igualitarismo haciendo lema y escudo el « tanto monta, monta tanto »?... ¡que las Benitas tengan su sitio!... ¡home no!