Diario de León

Creado:

Actualizado:

La carrera frenética en la que nos han puesto a competir por sedes gubernamentales o europeas alcanza grados de paroxismo. León enfila la maratón por la Agencia Espacial Española con la desesperación de quien fía a un milagro la solución a un problema cuyas raíces se hunden en un modelo de desarrollismo del que la provincia quedó excluida hace muchas décadas.

Pero nadie conoce cuál es el plan. Ni qué proyecto ni con qué mimbres nos hemos presentado a que obren el prodigio de hacernos interestelares, aunque llevamos camino de ser marcianos en nuestra propia patria y meros personajes de un parque temático en esta tierra olvidada de pantanos, minas y campos de tiro.

Cuando se van a cumplir 45 años del cierre del pantano de Riaño, que no es un lago, el municipio ha logrado arañar unas gotas de agua del embalse tras sufrir escasez de líquido elemento en verano, con la población cuadriplicada. En Maragatería, tierra legendaria que con la emigración llegó a conquistar la Patagonia, los habitantes de ese trozo tomado por el Ministerio de Defensa y un campo de tiro tienen que manifestarse para que les arreglen los caminos y no aticen más fuegos que los que la naturaleza provee en abundancia a los pies el Teleno.

En medio de este paisaje otoñal, con los dorados chopos de breve telón de fondo, la Diputación consigue un éxito en Roma. La FAO ha incluido a la provincia de León en el programa Sipam (Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial) como representativa de «agroecosistemas habitados por comunidades que viven en una relación intrínseca con su territorio», que destacan por su resiliencia, biodiversidad, conocimientos tradicionales y gestión sostenible por agricultores, pastores, pescadores o poblaciones forestales. Después del fiasco de la mesa por León, sacan pecho con los últimos mohicanos cazurros interactuando con la naturaleza. Estaban ahí y nadie los veía.

La declaración no viene acompañada de puestos de trabajo ni de inversiones; ojalá contribuya a que veamos con orgullo nuestros campos, sus frutos (naturales o cultivados) y sus paisajes y fauna. Un territorio al que la despoblación programada por el modelo de sociedad industrializada ha dejado resentida y sin savia humana de tanto emigrar, pero con una riqueza inmensa y codiciada. Una provincia en la periferia de todas las administraciones y a la que quieren doblegar desde los despachos. A la que vienen a contar el mismo discurso estratosférico que en Cebreros o en Palencia y de la que vuelven a Valladolid con la sonrisa cínica pintada en el rostro. En León vivimos el otoño y aún nos queda el largo invierno. Hay que resistir hasta la primavera.

tracking