Mercado de fichajes
El mercado de fichajes se adelanta en esta ocasión a la apertura del plazo oficial. No esperan siquiera a que comience el año, después de que el pasado verano ya fuera entretenido en el ir y venir de ofertas. Pero ahora los ofrecimientos pasan a plantearse en serio. El zoco de los agentes futbolísticos, que tienen siempre en el Reino de León una bolsa de reparto de beneficios más que generosa, deja esta vez espacio para otro escaparate. Los partidos políticos más representativos se han lanzado a captar promesas en otros más pequeños, bien porque su descomposición anima a no quedarse como el violinista del Titanic, o porque sus resultados presagian que repetirán en el sillón de la Alcaldía. No hay tasa para intentar convencerlos, ni promesa que no se cuelgue de los beneficios de pertenecer a un partido que, al mandar en la Junta, en la Diputación o en el Gobierno, acercará las inversiones con tan sólo alargar la mano. A alguno han ido a picarle en la puerta de casa ya por dos veces, la última uno de los altos cargos comarcales que cuenta con volver al Palacio de los Guzmanes. Pero el paisano se niega a cruzar el Omaña para el otro lado.