Habéis picado, pardillos
Hay personas de las que nos cuesta saber si están hablando en broma o en serio. Tamames liderará para Vox la moción de censura. ¿Es coña? Quizá ni el propio interesado lo sepa, tenue es línea que separa los dos territorios. Creo en la evolución de las ideas, incluso en el pensamiento brincador, pero no conozco a nadie que tras haber sido del Real Madrid se pase al Barça, incluso la evolución ha de estar sujeta a cierta coherencia. En fin, no descartemos que Tamames diga: «¡Habéis picado, pardillos, era broma!». Y nos dé a todos, incluido a él, la risa floja. Pero sí, a veces cuesta pillar el registro desde el que se nos habla. En mis primeros años de ejercicio del periodismo de Cultura, en este periódico, Sánchez Drago me hizo unas declaraciones que en su momento interpreté como serias y después comprendí que eran chiste. El hoy Premio de las Letras de Castilla y León se encontraba entonces en nuestra ciudad para firmar ejemplares en Pastor. En la entrevista que le hice me declaró que los humanos teníamos demasiadas relaciones sexuales y que deberíamos tenerlas solo en épocas de celo, como los animales. La titulé así, creo recordar. Estuve una semana en trance hormonal. ¿Demasiada, sólo en épocas de celo?, me preguntaba, ¿quién hizo la estadística? ¿Solo en las épocas de celo? El soriano le ha dado mucho al porro. Aquí me dejó en schock. Semanas después fui a Madrid a la Feria del Libro, y le vi paseando con una despampanante mujer. Entonces, cogí el chiste y me desternillé. «Has picado, pardillo», me habría dicho, de haberme dirigido a él a pedirle explicaciones. En Estados Unidos, a Stephen King le hubiese sacado un millón de dólares por daños y perjuicios. Pues con esto de Tamames puede pasar lo mismo, a lo mejor es broma.
En nuestra literatura clásica se acuñó un término tan abierto como preciso: jocoserio. Los dos registros a la vez. Vale. Pero a nadie puede ser a la vez madridista y culé, ni de coña. Todo tiene un límite, salvo el infinito.
En fin, también a la clásica, muchos tenemos cierta sensación de estar viviendo sobre un gran escenario. Pero soy optimista, aún no he perdido la esperanza de que la vida me diga: « Tranqui, hombre, ¡has picado pardillo!.. era broma.