La patata caliente de Picos
La carretera que une Posada de Valeón con Caín ha sido siempre, desde su construcción, una patata caliente en manos de las distintas administraciones.
Ahora es noticia porque el Ayuntamiento de Posada de Valdeón, que es titular de esta vía por la que cada año circulan cerca de 250.000 vehículos, lleva años batallando en los tribunales para que la Diputación de León asuma su mantenimiento, dados los continuos desprendimientos y hundimientos que sufre. Un juzgado de León ha dado la razón al Ayuntamiento y obliga a la institución provincial a hacerse cargo de la carretera, algo a lo que no está dispuesto su presidente, Eduardo Morán que se ha apresurado a recurrir esta decisión al considerar que son demasiados los costes incluso para una institución, como la Diputación, que maneja un presupuesto cercano a los 170 millones de euros al año.
Cierto es que esta carretera fue construida por Parques Nacionales cuando el Estado se hacía cargo de la gestión del Parque Nacional de Picos de Europa, por lo que lo justo sería que cuando la Junta de Castilla y León asumió la gestión de este espacio protegido hubiera también asumido el mantenimiento de esta carretera que en definitiva conduce a uno de los recursos turísticos más visitados de la provincia, la Ruta del Cares.
Cierto es también que hace ya casi 15 años la Diputación de León invirtió cerca de 2,7 millones de euros en su arreglo, asumiendo así casi de facto que era responsabilidad suya.
Sea como fuere o fuere como sea lo que más nos tiene que preocupar es el deplorable estado de esta carretera. El propio Morán dijo esta semana en el Pleno que si definitivamente la Diputación asumiera su gestión lo primero que haría sería ordenar su cierre a la circulación ya que la seguridad vial no está garantizada.
Y mientras esas 250.000 personas que cada año circulan por ella, bien porque viven en la zona o porque son unos de los miles de visitantes que acuden a Picos de Europa, se juegan el tipo, las administraciones están pasándose la bola eludieron la responsabilidad de garantizar la seguridad vial de una vía, que por muy recóndita que se encuentre allá por Picos de Europa, clama una reparación urgente antes de que ocurra una desgracia.