Diario de León

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Cada vez es más demostrable que el calentamiento global, al que Europa quiere combatir con fuertes exigencias ambientales ya reflejadas en la nueva PAC, tiene un efecto directo en la agricultura, ya que si se cumplen los peores escenarios climáticos, el abastecimiento de fruta y verdura va a ser cada vez más complicado, y el precio de estos alimentos básicos seguirá incrementando. Un claro ejemplo de esos efectos se están viendo ya en Cataluña, donde la ya más que preocupante sequía que padece la comunidad, unido a un inusual aumento de las temperaturas, que incluso está obligando llevar a cabo los primeros recortes de abastecimiento en la población de Barcelona, ha provocado la floración de las plantas y árboles y a la maduración de sus frutos, lo que puede arruinar cosechas y plantaciones enteras.

Además, según el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales, los cambios en las floraciones provocan que se alargue el período en el que las plantas están activas, aumente el consumo de agua y se den situaciones en las que haya más sequía donde hace falta más agua, como es el caso de los cultivos. El calentamiento atmosférico ya ha alterado la duración de la estación de crecimiento en grandes partes de Europa, provocando que las épocas de floración y cosecha de los cereales se adelanten ya varios días. Es previsible que estos cambios sigan produciéndose en muchas regiones, y afecte directamente a la producción de algunos productos del sector primario, lo que puede afectar nuestra autonomía alimentaria y hacernos más dependientes de terceros países.

De aquí la exigencia de Europa de que los agricultores asuman de manera inmediata nuevas prácticas que ayuden a frenar el cambio climático que ya no parece estar tan lejos, algo a lo que desde las distintas organizaciones agrarias parece que empiezan a asumir con resignación, e incluso con cierta convicción. No hay que olvidar que el cambio climático perjudica a la agricultura, pero la agricultura y la transformación de los alimentos que cada día viajan de la huerta a nuestras casas también es responsable de esa carga de emisiones. Ahora toca frenar.

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