Baba Vanga dijo
Ceer en lo que no vemos. Eso es la fe según el catecismo del padre Astete, por no decir que es la imperiosa necesidad de huir de una realidad siempre opresiva y, por lo general, decepcionante, así que confiamos en que un día nos sacarán de este «valle de lágrimas» porque el dueño del destino es amigo nuestro al que rogamos o rezamos. Según Astete, rezar es « hablar con Dios para rogarle mercedes » (bárbaro, ¿y se le puede pedir el de tres puertas?). Pero desde que lo citó un fraile en bachillerato, no vi mejor definición de la fe que la enunciada por el pensador católico Gustave Thibon. Decía el francés que fe no es creer en lo que no vemos, sino crear lo que no vemos (igual que decir, sin decirlo, que a Dios lo crea el hombre a su imagen y semejanza; y así nos va, incapaces de alcanzar que «Dios es la nada», establecido por el teólogo dominico Eckart en el siglo XIII y afinando el conceto mejor que Tomás de Aquino).
Después colocamos la fe en lo que cada cual quiera: en la divinidad, en la lotería, el líder político, el sistema, la ciencia, el influencer, el gurú... y sobre todo en el dinero, dios sobre todas las cosas. Tampoco son escasos los que tienen fe en los horóscopos, adivinadores, videntes... y aquí es donde viene una visionaria profética de la que no tenía noticia, Baba Vanga (Vangelia Pandeva Dimitrova, búlgara, ciega, muerta en 1996, la Nostradamus de los Balcanes; predijo la caida de las Torres Gemelas, la covid, el tsunami de 2004 o la muerte de lady Di), muy popular en el este europeo a la que consultaba Brézhnev y otros estadistas. Corren ahora por redes y papeles los vaticinios que hizo para 2023: tormenta solar nunca vista que esferulará aparatos y sistemas; sequías; explosión de planta nuclear (todo pinta que será la ucraniana Zaporiya), o que un país usará armas biológicas muriendo miles de personas. No dicen sin embargo, que el 70% de sus predicciones fueron bluf, ni tranquiliza que hiciera augurios hasta el año 5079, cuando muchos científicos aseguran que dentro no más de 500 años la Tierra será un solar despejado de paisanos. Vaya.