SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS
Pasión por grabar
Libertad y seguridad saldrían reforzadas con el uso de cámaras policiales unipersonales

Una de las características de nuestra sociedad es la afectación por grabarnos a todas horas. Es imposible salir a la calle y no ver a alguien haciéndose un selfie, grabando a su mascota o intentando dejar imágenes de una mosca volando para la posteridad. Vivimos en la era de la imagen destacando las grabaciones audiovisuales sin lugar a duda.
Es curioso que nos guste grabar , pero no nos gusta que nos graben. Actualmente existe en los cuerpos policiales, en todos, una fuerte reivindicación para que se dote a los agentes de cámaras unipersonales de grabación. Esto, ha suscitado un debate en el ámbito de aquellos que se dedican al mundo de la justicia y doctrina.
No existe en España una tradición del uso de estas cámaras salvo en aquellas comunidades autónomas como Cataluña que lo llevan haciendo desde hace años. El debate se centra en que nuestra legislación no habilita con carácter general el uso de este recurso tecnológico y que supondría una amenaza para los derechos y libertades individuales. Esta el la tesis defendida por quienes están en contra de su utilización. Por el contrario, sus defensores argumentan que representa una garantía probatoria de la intervención policial, salvaguardando mejor los derechos de policías y delincuentes.
Reducido el debate a su mínima expresión, con los riesgos que ello conlleva, la cuestión clave es si servirá su uso para proteger a los policías de acusaciones falsas, vídeos fragmentados con ánimo de imputarlos grabados por particulares, y si protegerá a los ciudadanos de abusos policiales.
Como siempre es bueno recurrir a experiencias previas. En EEUU casi todos los policías portan en su servicio una cámara. Digo casi todos porque no existe unanimidad al respecto. Ciertos casos de corrupción como manipulación de imágenes, borrados y demás acciones fraudulentas han generado dudas respecto de su utilización. No obstante, es abrumadora la experiencia positiva que manifiestan agentes y ciudadanos.
Este año, el reconocimiento al policía del año (máximo galardón policial en los EEUU) se le otorgó ex aequo a cuatro agentes intervinientes en enfrentamientos armados, a tiro limpio, en román paladino, para proteger a civiles que habían sido víctimas de tiroteos. La intervención de los agentes fue grabada por estos de principio a fin. Se ve a los civiles heridos, a los policías heridos y muertos y como termina la acción, con detención o muerte del agresor. No hay dudas, ni interpretaciones sobre lo que ocurrió. También las grabaciones son muy útiles para probar los abusos policiales, caso de George Floyd, la sentencia es absolutamente contundente gracias a las grabaciones existentes.
Ante una intervención crítica es obvio su beneficio. El debate puede suscitarse en las acciones de seguridad ciudadana, del día a día. La experiencia demuestra que su uso, incluso en las policías que en España las tienen en dotación, evita el conflicto antes de que surja, disuadiendo al potencial infractor.
No tiene sentido que se pueda grabar una intervención policial por cualquier persona, que está bien, pero no está bien que la policía no pueda grabar a su vez a los que están infringiendo la ley y agrediéndoles. La seguridad cada vez exige más recursos tecnológicos y no usarlos es una decisión que colocaría la policía y ciudadanía en severa desventaja frente a los que perturban la paz social.
Creo que es conveniente la dotación de estas cámaras a todos los cuerpos policiales. Considero que sus capacidades tecnológicas permiten compatibilizar una función preventiva del conflicto, una mayor objetividad en la valoración de la intervención policial con una mayor garantía de los derechos y libertades.
Quizás sea necesario mejorar protocolos y cambiar leyes, pero si se realiza todo pensando en la necesidad de hacer lo más compatible posible el siempre difícil matrimonio de la libertad y seguridad, habremos dado un paso firme en la tranquilidad de policías, delincuentes y ciudadanos que simplemente quieren vivir tranquilos.