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Me cuentan que en la Ponferrada de mediados del siglo pasado vivió un limpiabotas llamado Antonio Grillo que dibujaba carteles del cine y como era un buen nadador, se lanzaba a menudo desde el puente Cubelos, así se conocía al puente de La Puebla, y se zambullía en el río Sil junto a su novia, entre el asombro, el aplauso o el reproche de los transeúntes.

Me recuerdan que en aquella Ciudad del Dólar había otro personaje muy popular; Ceferino. Bajito, contrahecho, «con barba de chivo, muy delgado, mal vestido, con una boca extraña, desdentada, fumador y abandonado por todas las suertes», lo describió el escritor César Gavela, Ceferino arrastraba un carrito con las maletas que descargaban en la estación de trenes. «Súbete, que te monto», le decía a las chicas, deslenguado y socarrón. Y como ocurría con Anonio en Bembibre, cartonero, campanero y acarreador de paquetes en su propio carrito, la mayoría de los niños le insultaban cuando se cruzaban con él. «Ceferino avanzaba como un muerto tragicómico por la ciudad. Un muerto con un cigarro que se le apagaba a menudo. Un muerto que canturreaba para defenderse del frío», escribió de él el autor de El puente de hierro.

El mendigo Pilufo, que montaba un Belén en la calle del Cristo. José Cortés, Pepe el barquillero, que tiene una estatua a ras de suelo en la plaza del Ayuntamiento y vendía obleas a los niños. El fotógrafo Fariñas, que recorría los pueblos con un burrito de juguete. Y un bailarín del que no recuerdo su nombre, que se ataba a una muñeca de lana a los brazos y a la punta de los zapatos y daba vueltas y vueltas con ella en las fiestas como si fuera una persona de verdad y la música no se acabara nunca.

Todas fueron personas detrás de los personajes. Y encierran el alma de una ciudad. Por eso merecen que se las recuerde. Son los protagonistas de una una leyenda; la de Ponferrada, más allá del eco de los templarios, de la estela de los huidos, del polvo que se desprendía de la montaña negra cada vez que la agitaba un golpe de viento y llenaba la ciudad de carbonilla.