Diario de León
Pedro García Trapiello

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Quién sabe en qué acabará esto que empezó tan a lo bestia sobrando vocinglería. Los augurios se desatan nublando horizontes en tantos lugares del mundo, que ahora nos vemos forzados a mirarlos a diario, Norteamérica primero... first. Se dictan mudanzas en medio de la tribulación y eso no es bueno; la serenidad no está invitada, el rencor se ha disparado y va metiendo miedos aquí y allá a lo bárbaro.

Después de soltar su homilía de misa negra en Davos y tras la promesa de un gran empresario de invertir 500 millones en Argentina, Javier Milei, Javi Métal, tan triunfal, emitió un tuit que terminaba así: «No sólo no les tenemos miedo. Sino que los vamos a ir a buscar hasta el último rincón del planeta en defensa de la LIBERTAD. Zurdos hijos de putas tiemblen. La libertad avanza. VIVA LA LIBERTAD CARAJO». Elegante retórica política. Y quien piense que esta voz chillona suena lejana recuerde que su eco retumba aquí donde creemos que la luz no puede doblar las esquinas. Vaya que sí. ¿No es esa libertad la misma que predica y receta una Ayuso que, además, otorga medallas a un Milei en desafuero?... Libertad, buen saco en el que les cabe todo... y ¿para qué?, ¿para quién?, ¿la suya o la nuestra?...

Así las cosas, ya dan licencia a cuadrillas recompensadas o al somatén de «esta es la nuestra» animados a la caza de los «octubres rojos» que se dicen globalistas, woke, igualitarios, progres de mierda... y todos esos zurdos que protegen a inmigrantes vagos y maleantes, nido de delincuencia. Un fiscal de Mississippi pagará mil dólares a quien delate a un ilegal y los kuklusklán vuelven al medio de la calle con pífanos y tambores de guerra. ¿Y qué cabrá esperar del país que más armas guarda en las casas?... porque hay gritos que suenan a disparos. Y ya no es la poesía el arma cargada de futuro (pobre Celaya), sino el insulto, y a más vociferante, mejor rima, aunque vaya escrito en letra muda que grita brillos en la pantallita y excita la euforia justiciera del vengador. ¿Hay alguna duda de cuánta revancha y palabrón resentido inspira al pato salvaje Donald... o al Peluca Milei, que le dicen en Argentina?...

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