AL TRAsLUZ
Sube y te vuelves
Nuestro Jesús Calleja va a subir al espacio. No diré que le envidio, ni siquiera por la cifra que cobrará por hacerlo. Aquello está muy alto, es como muchos áticos seguidos. Y además, sin ascensor. Tampoco seré de quienes le instarán a darle a probar a los alienígenas nuestros embutidos. No es por preocupar a nuestro paisano, pero si allá arriba hay seres con dientes lo mejor es ofrecerles algo vegetariano, no vaya a ser que con lo carnívoro les tiente a probar a qué sabemos. Un extraterrestre con retortijones puede ser impredecible. Nada, pues, de chorizo, cecina o de morcilla. Ufff. Allá arriba, mejor agasajarlos con puerros de Sahagún, o con unos pimientines del Bierzo. Todo muy vegano, nada que ellos puedan asociar a matanza, que por ahí se empieza. Según Calleja, viajar al espacio es el único sueño que le queda por cumplir. Eso no, la vida es sueño y lo nuestro es soñar. Todavía no has entrevistado al Yeti, ni has surfeado sobre el monstruo de Lago Ness, tampoco has asistido a un Festival de Eurovisión —y esto cuenta como actividad más que peligrosa—. Aún no has pasado un fin de semana en la torre Trump. Deja, deja. A este señor que le den morcilla, pero no de León.
Mi concepto de la aventura es mucho más tranquilín. Por ejemplo, pelearme con los «abrefácil». Ufff. A Indiana Jones le querría ver quitándole el precinto a un cedé, intentando sacar un billete en determinadas webs o luchando para que te cojan el teléfono en ciertas instituciones.
Calleja cumplirá su sueño de viajar al espacio y todavía aún le quedarán otros muchos, pues la condición de soñador no se pierde nunca, quien la tiene innata. Siempre nos queda un sueño en la manga. Más aún, seguro que allá arriba nuestros mayores sueñan con darle a la tabla de embutidos, ya sin temor al colesterol malo. En fin, admirado Jesús Calleja, si te topas allá arriba con extraterrestres, hazme caso, no les ensalces las delicias de nuestra gastronomía, no vayas a darles la idea de invadirnos y convertirnos en menú del día. En fin, regálales camisetas con la Catedral, llaverines, madreñas… Ay, paisano, nos vas a tener a todos con el alma vilo. Sube, te haces un selfi y te vuelves. Por cierto. ¿a ti cómo se te dan los abrefácil?