CORNADA DE LOBO
El dinero se ríe
Cuando el dinero ronronea en la Bolsa, ¿qué nos está diciendo? (ayer la española se fue a récord)... ¿por qué todo parquet europeo hace verbena tras cada cierre justo cuando la zozobra y mayor incertidumbre tras la II Guerra Mundial campa en un mundo que cambia a lo bruto los días pares y a lo bestia los demás?... ¿por qué el miedo, tan consustancial al dinero, no asalta a los inversores que hacen chinchín con cóctel de champán y pólvora?... ¿por qué no les afectan los pánicos de todo tipo que rifa Trump amenazando con su bota a Méjico, Canadá, Groenlandia o Panamá, ni los Atilas que Putin moviliza resucitando imperialismos soviéticos, ni los misiles de Netanyahu que le han cogido gusto a la desolación en Cisjordania y Siria —o donde quieran— tras convertir en escombro toda Gaza, ni la voracidad del dragón chino con alas murciélagas de inteligencia artificial, ni el reventón de criptomonedas con plaga de asaltadores, ni la amenaza norcoreana de insufrible chulería, ni la carrera nuclear iraní matajudíos, ni la despiadada guerra de aranceles, ni el cambio climático y el calentamiento del planeta con crecientes desastres naturales cada vez más bárbaros, ni el armamentismo que nos exigen disparando el gasto en todos los países (si se fabrican más armas robando a pensiones y escuelas, sólo será para gastarlas en nuevas guerras que nos desescolarizarán toda esperanza), ni la deforestación del Amazonas, ni la invasión americana de las tierras raras ucranias amarradas ya por el contrato chantajista que mañana firma Zelenski, ni la pandemia aviar, ni la crisis alimentaria mundial, ni la vuelta al terror energético nuclear, ni la saturación de monóxidos, pestes y emisiones en la atmósfera, ni las gigantescas migraciones de ñus desesperados por doquier, ni la Europa que se avieja y se craquela, ni los Brics que entran al juego y la batalla, ni el África que recolonizan chinos y rusos?... pues no, no parece afectarle mucho todo esto al dinero, tan hurón y cobarde, dinero que no se arruga ni se refugia en sus cámaras acorazadas para reírse de cualquier lógica o razón a la cara, esta cara de inútiles pasmarotes que nos deja.